Tras cuernos, palos

Esta podría ser la frase que mejor recoje lo que pasa en el mundo de nuestros días. No acaba de superarse una pandemia que desquició al planeta y ahora está en vilo la paz mundial, pues un gobernante autoritario que tiene entre sus manos arsenal nuclear quiere imponer sus puntos de vista a como de lugar. Desconoce tratados y acuerdos e invade de una manera bastarda a un pais vecino que, para vivir en paz renunció y devolvió precisamente todas las armas nucleares que se habían instalado en su territorio.


Vuelven las escenas de muerte y destrucción a todos los medios y, los siete mil quinientos millones de seres humanos, menos los que viven en el país violento con gobierno despiadado, ven con espanto lo que significa el desprecio a la paz y la concordia.


Familias rotas y relaciones pólíticas de alta tensión conviven en un mundo en el cual vuelan los mercados, desaparecen los productos, nadie puede con los precios que van y vienen con una furia incontrolable, se hacen pedazos los presupuestos personales y se agravan los nacionales, mientras no faltan aquellos que conspiran para aprovecharse de todo este embrollo.


Cualquier cosa puede pasar en la convivencia del planeta y por acá eso importa un comino. No existe o, mejor existe como gran escudo para volver a ensañarse con la democracia, abusar de la Constitución irrespetándola al desconocer hechos repudiables, liberar de culpa a violentos que hicieron de todo y deben pagar por ello, esquilmar el futuro del país engañando a profesores públicos con reivindicaciones impagables, poniendo en juego la precaria estabilidad económica con resoluciones contradictorias e insensatas.


Lo que ocurre en la Asamblea Nacional es inexplicable para alguien con elemental sentido común, pero en esas entrañas eso no existe, sino el desbordante anhelo de crear el caos, amarrar al país y por supuesto al gobierno, para con impunidad proteger a los innombrables pero conocidos, volver por lo perdido y poner tierra a una parte vergonzante de la historia.



Colaboración

Diario El Comercio

18 de marzo del 2022