¿LA POLÍTICA DE PRODUCCIÓN PETROLERA OFRECE OTRO FUTURO?
- finanviewweb
- 13 oct
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Si bien en el año 2014 se alcanzó el récord de producción petrolera, es a partir de los años 2009-2010 cuando se inicia un sostenido proceso de destrucción del horizonte de producción con un resultado doloroso pues le ha llevadoal Ecuador, hasta ahora, a perder 80.000 barriles diarios que, en buen romance significan 1.700 millones de pérdidas anuales ¿Qué pasó? Se cambiaron los Contratos de Participación (que tenían todas las operadoras privadas) por los de Prestación de Servicios (contratos por tarifas), que años más tarde dieron lugar a los de Prestación de Servicios con Financiamiento (para cubrir el déficit del gobierno), en los cuales nadie sabe con certezael costo de estos préstamos, aunque los datos extraoficiales son abrumadores.
Hoy existen no menos de cinco variedades contractuales con unas 20 empresas o consorcios de Servicios Petroleros parciales sin que aporten aumento de reservas, de factor de recobro, nada de recuperación secundaria o terciaria, manteniendo Petroecuador el resto de servicios y costos como electricidad, combustible, costos protección ambiental, de comunidades, de transporte e impuestos como ley amazónica etc. Y, todo esto bajo una inestabilidad institucional pública demencial: ministros que en promedio desde 1972 duran menos de un año en sus funciones y gerentes de Petroecuador que no llegan a cumplir un semestre.
Con estos cambios de un plumazo desaparecieron las obligaciones de sostener la producción y se privilegió la rentabilidad de las empresas auxiliares convertidas en operadoras. De esta forma no existe posibilidad real de recuperación ni de llevar a esta actividad al papel que tuvo dentro de la economía en tiempos anteriores no tan lejanos. Hoy, dentro del PIB participa con un dígito declinante cuando en sus mejores tiempos llegó al 20%.
Sólo miren lo que ocurre en tres campos maduros importantes: Shushufindi, Auca y Libertador. Han perdido producción equivalente a 36.000 barriles diarios desde la fecha en la cual se los entregó a compañías auxiliares, cuyas altas tarifas de producción-sin incluir los costos asumidos por Petroecuador- superan los 30 dólares el barril, dato que desmiente el mito de que producir un barril le cuesta 17 dólares a la empresa petrolera, pues los campos concesionados representan más del 70% de la llamada “producción estatal”
Son más de 20 años que no existe actividad exploratorianecesaria para nutrir de reservas y asegurar una producción no sólo sostenida sino creciente. Por eso las reservas demuestren una declinación peligrosa y los campos una tasa de depletación superior al 14% anual, con el agravante de su exclusión (no hay referencia explícita) en los planes de la política petrolera.Finalmente, la posibilidad de explorar el pre-cretácico sigue en el campo de las ilusiones.
Añádase el hecho de tener oleoductos en estado deplorable y apremiante. Requieren someterse a un programa de mantenimiento y recuperación de operación optima. Posiblemente sea necesario declararlos en emergencia para acelerar su reparación y reequipamiento técnico.
La situación financiera del Estado es patética. No tiene dinero ni para cubrir sus erogaciones corrientes, por lo cual pensar que pueda hacerse cargo de un programa de exploración petrolera serio y sostenible es una quimera. Sólo tiene una opción: poner en vigencia, con la aportación de verdaderas empresas petroleras de producción internacionales Contratos de Participación conincentivos para invertir en la búsqueda de nuevas reservas, nuevos campos, con técnicas modernas y sistemas de cuidado ambiental, como el que se instaló en el ITT, que a propósito debe ser recuperado por conveniencia económica, racionalidad ambiental e imposibilidad de aplicación legal.
Bajo esta realidad, el único camino que existe para salir de esta emboscada es el de recuperar la vigencia de un solo modelo de Contrato que es el de Participación. Las reglas deben ser simples, transparentes para no tener ninguna duda de cuanto le toca al Estado y cuanto le corresponde a la compañía. La participación en barrilles debe incluir los impuestos y tasas, salvo los impuestos indirectos. La eficiencia será responsabilidad del concesionario y el Estado no tendrá responsabilidad laboral. Todos los contratos deben renegociarse a este modelo con metas de aumento de exploración y producción. Si el poder político no toma conciencia de la gravedad y complejidad del problema, el Ecuador muy pronto dejará de ser un exportador neto de hidrocarburos.
Hay que patear el tablero para recuperar este sector.
Colaboración
Econ. Abelardo Pachano
Revista Forbes
25 de septiembre 2025
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