Inquietudes nacionales

El Gobierno anunció un incremento del salario básico unificado de USD 25 para el próximo año. ¿Cuál es el impacto económico de esta decisión política que fue adoptada para cumplir su oferta de campaña?

La política laboral y dentro de ella la fijación o no de los salarios, especificamente el básico unificado, desde hace mucho tiempo ha estado marcada más por razones estrictamente políticas antes que de conveniencia social general. Los resultados están a la vista y no son agradables, para usar un calificativo bondadoso, pues han llevado a construir un mercado altamente informal, de baja productividad, carente de redes de protección social, además de su natural marginalidad. Los números son elocuentes. Además su indexación con otros instrumentos multiplica el efecto que, entre tantos vericuetos construidos en las interacciones económicas luego escala a los salarios sectoriales, impacta a presupuestos públicos y privados, modifica multas y recargos, cambia las tablas tributarias, en fin a muchos temas. Unos buenos y otros nada recomendables.

De ahí que, cuando se evalúa su modificación no se púede perder de vista todo esta compleja e injusta realidad social. La eficiencia de la política económica tiene su corazón precisamente en la capacidad de generar bienestar, de ofrecer oportunidades a todos los estratos (lease bien, a todos) y, esto no ha ocurrido, teniendo precisamente como una de las causas (por supuesto no la única) la existencia de un sistema laboral anquilosado, totalmente desligado del mundo contemporáneo, divorciado de los incentivos que promueven la formalidad económica; que desconoce las necesidades de la inversión y su trascendencia en el tiempo para sostener empredimientos y con ellos crear empleos naturales, sostenibles.

Dentro de este ámbito, la fijación de salarios desvinculados de la productividad, de la fortaleza de la economía, del grado de competitividad, perturba las relaciones, crea tensiones negativas que miradas en el corto plazo se convierte en una transferencia de ingresos dentro de los factores de la producción de suma cero (mas a unos menos a otros), pero que en el mediano plazo afecta la propensión a invertir, a crecer que en definitiva se traduce en el sostenimiento de una realidad social que todos la reconocen como inaceptable.

Nadie en su sano juicio se opone a políticas que aseguren el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores, pero aquello sólo tiene posibilidad de lograrlo si los incentivos económicos están alineados con las metas sociales que buscan alcanzarse con la funcionalidad de una economía de mercado, pues los experimentos de conseguirlo rompiendo estas normas han tenido resultados muy dolorosos. Las actividades de pequeña escala, como las micro empresas, las pymes, en fin todas aquellas que ocupan la gran mayoría de la mano de obra y son intensas en su demanda, son las que más sufren con políticas que se salen de la línea de vinculación de la capacidad de pago, la eficiencia y desestiman la inelasticidad de los precios de los productos que producen y expenden.

La erosión del río Coca trae consigo afectaciones en los oleoductos y su consecuente impacto en la industria petrolera. ¿Qué escenario se pueden presentar para el país, por la progresiva suspensión de la actividad en la región amazónica?

Este es un señor dolor de cabeza. Tiene diversas aristas partiendo de la capacidad técnica para controlar este efecto ambiental regresivo que no es sencillo y parece no tener solución rápida o inmediata. De lo que se conoce la erosión está suspendida por 150 días a casi 8 kilómetros de la bocatoma (vertedero), pero no se sabe cuanto tiempo se mantendrá pues la base del río soporta un caudal mucho menor por la temporada de estiaje. En invierno, el volumen de agua se multiplicará y habrá que ver si el suelo no sucumbe y restablece la erosión.

Hay varios estudios o alternativas en evaluación para diseñar la solución definitva, pero el tiempo apremia pues el río no ofrece descanso y hace que la amenaza siga vigente. Lo que se ve en estos días es la desestabilización de la margen izquierda del Coca que ahora puso en pindingas la carretera de ingreso al oriente, los oleoductos , algunos caseríos y la estabilidad de los ríos afluentes.

En términos prácticos, la ingenieria nacional debe construir ciertos taludes o defensas para asegurar los caseríos cercanos, así como las variantes que reconstruyan tanto la vía como los ductos que hoy ya ocasionan problemas de comunicación, abastecimiento, producción (petrolera de manera particular), pero que en un horizonte, ojalá muy corto, pueden tener solución. Lo que sigue marcando un futuro incierto es la contención de la erosión y la salvaguarda de la hidroelectrica.

Esta es la cosecha de decisiones que no hicieron caso a las oportunas advertencias hechas antes de la construcción de la presa, incluso respecto de la falla geológica que cruza la zona.

El sistema financiero estaba a la expectativa del anuncio de la nueva metodología de cálculo de las tasas de interés. ¿La decisión adoptada por las autoridades satisface las expectativas de los agentes económicos?

Ya es una realidad este anuncio y de lo que se conoce todas las tasas activas han tenido pequeñas reducciones en sus topes. En ese sentido la noticia es positiva, pero no sabemos cómo va a trabajar la fórmula, cual será su tendencia y consistencia. De cualquier manera debe entenderse como un esfuerzo de la política financiera por flexibilizar este instrumento e irlo aproximando a una línea de mercado competitivo. Lo que si se urgente es reducir el número de segmentos de tasas, pues como están permiten el arbitraje.

Colaboración

Diario El Comercio

18 /12/2021