Inquietudes nacionales

El Gobierno asegura que el proyecto de Ley de Creación de Oportunidades, con una reforma tributaria de por medio, no es un compromiso pactado con el FMI en el último acuerdo. No obstante, ¿cuál es la importancia de esa reforma para avanzar en el objetivo de reducir el déficit fiscal?

Que este proyecto de ley sea o no parte del Acuerdo con el FMI no tiene la importancia intrínseca que lleva consigo el contenido de la propuesta. Ahí esta el meollo ya que busca continuar el proceso de recuperación de un Estado que tenga sus cuentas equilibradas y deje de ser un obstáculo para el funcionamiento armònico de la economía.

Desde el año 2009 las cuentas fiscales se salieron de cuadro y demuestran una resistencia sostenida para recuperar una posición que deje de ser demandante permanente de más dinero para cubrir sus obligaciones rutinarias. Estos déficit han llevado a recrear el problema del endeudamiento que tanto costó desmontarlo y llevó al país a tener casi dos décadas (los ochenta y noventa del siglo pasado) dedicadas a encontrar la vía de solución de esta guillotina. Pero, el derroche que trajo consigo la deliberada política económica del gobierno de Correa, desconoció todas las advertencias que se le hicieron y borró de la memoria del gobierno la dura historia vivida en los años precedentes.

Ahora, la herencia sigue demostrando sus secuelas destructivas que ya tuvieron que ser enfrentadas durante el mandato del presidente Moreno y deben seguir un curso paralelo en la gestión del actual. Por lo tanto, en el proyecto de ley, todo el capítulo de la política fiscal se encamina precisamente a seguir los procesos de racionalización de gastos (muchos todavía por ser determinados), mejorar los ingresos (especialmente en la determinación de personas y empresas evasoras de tributos), así como la aportación temporal de los grupos de mayores ingresos.

¿Porqué es importante esta reforma? Simplemente porqué sin ella no hay posibilidad seria de asegurar a las actividades privadas que las reglas o normas de contribución al funcionamiento del Estado dejarán de ser la espada de Damocles. Un Estado responsable es condición necesaria (pero no exclusiva) para que el ambiente de la economía sea atractivo para la generación de empleo y la promoción simultánea de la inversión.

Por otro lado, seguir con esos déficit significa continuar con la acumulación indefinida (si eso fuera posible) de deuda pública, que cada vez que toma un dólar prestado tiene que poner en sus cuentas los intereses que le ocasionan, que a la final se convierten en una seria competencia con las necesidades naturales y fundamentales que emanan de los sectores sociales. En definitiva: más deuda es menos dinero para los programas dedicados a erradicar la pobreza. Y, si no se camina por esta vía y ya están saturadas las contribuciones (tributos) que aportan los privados, pregunto: ¿Cómo se resuelve esta brecha fiscal? ¿Emisión?

Es decir, por donde se lo mire, tener al Estado en una posición permanente de desequilibrio es incompatible con la pretensión de construir un país con futuro, con gente preparada, que tiene empleo y con inversionistas que multiplican la producción. El horizonte que se construye es exactamente el contrario: un país acosado por las deudas, sin empleo, enorme pobreza y retroceso crónico. Además, con la amenaza a la vigencia de la dolarización.

La focalización del subsidio a los combustibles es un tema que no avanza y eso tensa las relaciones del Gobierno con la Conaie y los transportistas. ¿Por qué no es posible encontrar una salida a este tema? ¿En dónde se debieran dasatar los nudos?

Me parece que existe un amplio consenso nacional sobre la necesidad de corregir esta larga y crónica política de sacrificio fiscal que es totalmente regresiva pues beneficia a grupos que no necesitan de ese apoyo público, agravan los daños ambientales, auspician el contrabando, el narcotráfico y reducen las disponibilidades del presupuesto para atender las responsabilidades fundamentales que justifican su existencia.

La focalización del subsidio en el transporte público es ya un gran avance en la determinación precisa de las actividades que merecen este tratamiento especial. Ahora, el diseño del modelo operativo es la nueva etapa de este proceso de cambio fundamental en la política de precios de la energía. Me imagino que las negociaciones están dedicadas a precisar todo este entramado para que reciban quienes deben y no existan “sapos” que abusen de este trato preferencial.

Pero lo más importante, no está sólo en esta precisión sino en la apertura de la comercialización hacia un mercado competitivo que le alivie al Estado de la carga que hoy la tiene y le lleva a tener cuentas de más de 4.000 millones de dólares entre ingresos (que incluyen los subsidios) y los gastos producto de la producción o importación de estos combustibles. Ese es el tamaño del capital de trabajo que muestran las cuentas fiscales cada año. Con sólo esta decisión, el presupuesto verá reducido su tamaño en 4 puntos del PIB.

El Banco Central del Ecuador en su último reporte de Cuentas Nacionales destacó el crecimiento del 8,4% en el segundo trimestre en comparación con igual período del 2020, en plena pandemia. ¿Este resultado refleja que el país retomó la senda del crecimiento como lo asegura el Banco Central?

Sigue el proceso de recuperación de las pérdidas que se registraron con la pandemia. Todavía no se logra compensarlas pero los principales indicadores ofrecen una trayectoria consistente de mejoría,aunque será necesario trabajar el 2022 para salir de este bache.

Con este dato del Central, las perspectivas de crecimiento del 2021 se consolidarán en un rango del 3% y agunas décimas mas.

Colaboración

Diario El Comercio

09 /10/2021