Inquietudes nacionales

¿Qué opina de la estructura de la Proforma presupuestaria 2021 que envió el Presidente a la Asamblea?

Es un documento transitorio que cubre un lapso corto de la gestión del gobierno actual cuyos primeros meses en gran medida se dedican a conocer en detalle la situación fiscal y ver de que manera se puede cubrir las necesidades presupuestarias en el tiempo restante del año, mientras se preparan las decisiones que marcarán su gestión económica. Por lo tanto, es un instrumento de valor relativo a pesar de que debe tener destellos de esos lineamientos que sin duda se los apreciará en la proforma del 2022, que según las disposiciones legales deberá estar lista a fines del mes de octubre.

Es una proforma que sigue la línea de limpieza técnica que ya se vió a lo largo del gobierno anterior, pues durante el mandato de Correa se introdujeron cambios y alteraciones conceptuales muy profundos y complicados que desdibujaron la realidad fiscal. Se espera que en la del 2022 se concluya este proceso. Lo bueno, es que ahora ya es posible (viable) evaluar los supuestos y la consistencia con los datos.

Precisamente, los supuestos macroeconómicos de crecimiento (3%), Inflación (0%), precio petroleo (59.80), producción anual de petroleo (177.3 millones de barriles) lucen razonables. Incluso en cierto sentido conservadores, pero entendibles.

El déficit global (4.800 millones) es menor al del 2020 manteniendo la tendencia de corrección del desequilibrio a pesar de que existen gastos extraordinarios (Covid por 500 millones; Devolución IVA a GADs por 400 millones), que no deberían repetirse en el 2022. Obviamente, quisieramos ver una brecha menor, pero la realidad de la caja fiscal es esa y la linea de racionalización de gastos sigue marcando este período.

En el tema de ingresos, el rebote de la economía y el gran cambio de los precios del petróleo ofrecen mejores perspectivas, por lo cual las estimaciones tienen datos que frente a los acumulados en los primeros meses son mayores a lo que usualmente se puede predecir. En ese sentido, es un año singular. Creo que los ingresos tributarios pueden incluso ser superiores si lo visto en junio y julio se mantiene (recaudaciones mayores al 2019)

No se si aquí se reperirá lo que se vió en el 2020, cuando los primeros datos nos llevaban a un déficit muy alto que por fortuna no ocurrió por todo el esfuerzo hecho y terminó en el orden del 6% del PIB. Ya veremos.

¿Un déficit de algo más de USD 4 800 millones es manejable, cómo se financia?

Más que manejable, la pregunta es si es conveniente. La respuesta categórica es no. El Ecuador debe comprender que la conducta del Estado debe ser razonablemente equilibrada entre los ingresos y los gastos, además de estable y predecible. Los déficits, superiores al 1% (por poner un nivel que demuestre la marginalidad del mismo) no son aconsejables, y en ese sentido todavía hay mucho trabajo para hacer de la institucionalidad pública un aliado del crecimiento y del bienestar.

El tema de la deuda es el espejo de los déficits fiscales. En este momento otra vez volvió a ser un dolor de cabeza y, si no eliminamos estos desbalances, los problemas subirán de escala y complejidad.

¿Es un acierto o error contar con recursos que provengan de la venta de activos del Estado?

Depende del tipo de activos que el Estado quiera desprenderse y del uso que les de. Estas decisiones forman parte o deberían ser parte, de un plan de reordenamiento general de las instituciones públicas y responder al papel que se les encarga dentro de la sociedad. Por lo tanto, su inclusión en las cuentas presupuestarias tiene sentido si se las enmarca en esa visión de largo plazo, siempre y cuando además esa concepción demuestre ser sustentable, eficiente y responda a la construcción de una economía de competencia.

De cualquier manera, en las condiciones actuales es evidente que la estrategia de convertir al Estado en un gran empresario confirmó su inutilidad e inconveniencia. Se han malgastado recursos que habrían servido para atender tantas necesidades sociales, que duele recordarlo.

¿Qué opinión tiene del cálculo del precio del petróleo?

Como ya lo dije en la respuesta a la primera pregunta me parece razonable y hasta un poco conservadora, que es la forma como se debe presupuestar.

¿Cabe tener un Presupuesto cuando todavía el Gobierno no presenta ni el plan económico ni el Plan de Desarrollo para los cuatro años del mandato?

Esta proforma cierra un período político en el cual se comparte responsabilidades entre dos gobiernos, por lo cual la transitoriedad explica las razones de su aparente desvinculación con el plan general del gobierno entrante. Así ha ocurrido antes y ocurrirá mientras siga vigente este calendario político.

¿ Pensando en el Presupuesto 2022, qué correctivos del rumbo económico del país podría incluir?

Aquí estará el meollo de programa económico ya que para su preparación deberá o debería haber concluído la presentación de éste en la negociación del acuerdo con el FMI. Por lo tanto, el gobierno abrirá sus cartas y explicará las decisiones que busca ejecutar para cumplir con su plan ejecutivo.

Ahí se verán las medidas de orden impositivo que se plantean para mejorar ingresos y ayudar a cubrir la brecha, así como el esfuerzo de control de gastos que se requieren para ir en la dirección de recuperar los equilibrios presupuestarios. Será posible también confirmar las fuentes de financiamiento. De ahí, que en ese presupuesto el déficit debe ser menor, de tal forma que consolide la linea de gestión que les ofrezca a las actividades privadas y al mundo, más confianza y seguridad, pues con ellas se espera revitalizar el empleo y la inversión.

Colaboración

Diario El Comercio

28 /08/2021