Inquietudes nacionales

El Ministro Mauricio Pozo anunció que durante 2020 la economía decreció en 7,8%. ¿Cuál es su interpretación al respecto?

Los datos del 2020 confirman el enorme daño derivado de la dificil situación general no resuelta (heredada de muchos años atrás) y la incorparación de la pandemia que dislocaron todo el frágil andamiaje sobre el cual la política económica buscaba encontrar salidas.

Esta contracción del 7.8% en el PIB, dicha por el gobierno es la peor expresión de los resultados que ha ofrecido el país desde que tenemos información recopilada. Y, produce escalofrío recordar que las primeras evaluaciones de los potenciales daños llevaban a una caída del orden del 11%, escenario que logró mitigarse por la serie de medidas configuradas para enfrentar este embate combinado: las reformas a las campos de las finanzas públicas, el perfilamiento de ciertos cambios a las relaciones enmarcadas en el mercado del trabajo, las renegociaciones de la deuda pública y buena parte de la privada, la fijación de nuevos mecanismos de apoyo social a las cuales se sumaron los acuerdos financieros de singular valor con varias instituciones internacionales, dentro de las cuales tiene especial preponderancia el conseguido con el FMI, que fue la boya que permitió cerrar el año con unas finanzas públicas decentes, una balanza de pagos bien parada y un sistema financiero saludable.

Si sirve de consuelo, aunque en realidad es una información que confirma la globalización de los daños de este históricamente horrible 2020, el FMI acaba de presentar las ultimas estimaciones de la economía mundial reducida en el 3.3%; con la zona del euro en 6.6% e Inglaterra en el 9.9% y, para América Latina, la contracción o recesión si quieren usar este calificativo, fue del 7%, con países como Méjico con su daño del 8.2% o Venezuela con el 30%

La lección que sale del 2020 es muy dura, socialmente calamitosa e institucionamente confirmativa de la baja preparación del Estado para enfrentar circunstancias extraordinarias. Ojalá la sociedad aprenda que la prudencia, el manejo ordenado de los recursos públicos, la previsión y pulcritud no pueden dejarselos abandonados en el cajon de la desmemoria. Para la élites, el mensaje también es claro pues deben abandonar esa actitud egoista y de desden con los temas nacionales.

¿En atención a la crisis planetaria, cuáles deben ser las señales del Ecuador y correctivos principales del Ecuador?

Mantener una línea de diálogo abierto con todos los países con los cuales tiene relaciones, respetar los acuerdos, impulsar la inversión privada honesta y manejar la casa con responsabilidad. Demostrar que es serio con sus compromisos.

¿Cómo estabilizar la economía, cuidar el gasto fiscal y garantizar y mejorar el flujo de dólares en los próximos años?

La experiencia de muchos años buscando distintas alternativas para el crecimiento, en unos casos desafiando los principios de una configuración de política económica predecible y en otros tratando de exprimir lo que no tiene una sociedad, han llevado a consolidar un modelo básico de cuidado en la conducta de gasto del Estado, el mantenimiento de la estabilidad como centro de un ambiente que permita mirar las oportunidades de crear bienestar con claridad, la regulación de los mercados con imperfecciones y el cuidado sobre la funcionaliidad de los sistemas financieros.

Con estos ingredientes, la potencialidad de crecimiento se optimiza y con ella la incorporación de más fuentes de demanda de empleo decente con una saludable inversión privada.

Si esto es así, los ingredientes de la política económica y de sus objetivos sociales están enmarcados en el compromiso de ceñirse a esas normas. Con un Estado eficiente (en el plano social y de uso de los recursos), las amenazas de desestabilización se reducen y pueden ser manejadas con algunos grados de libertad. Pero, si el Estado (el gobierno a la cabeza) sólo piensa en gastar por gastar y crear más cargas al país (deuda o impuestos), el destino estará marcado por la pobreza, la violencia y una organización política autoritaria con gran inclinación a la corrupción.

No hay opción. La política económica necesita afincarse en decisiones que consoliden su credibilidad. Que no se dude de los objetivos y que toda lo sociedad se embarque en esa travesía. Confianza. Seguridad.

¿Cuáles deben ser los retos en materia de comercio exterior para exportar más y abrir la economía ecuatoriana a nuevos mercados?

El país debe cambiar el chip de verse como una sociedad medrosa, incapaz de crear riqueza, incapaz de competir, por la de una de alta estima que acepte los retos, los enfrente y busque ser parte de un mundo que cada día tiene más interconecciones, es más interdependiente, que trabaja con las dificultades propias de la busqueda de un nuevo camino, discute las concesiones que puede aceptar y aquellas que debe cuidarlas, pero siempre en la línea de mantener ese horizonte.

En ese ambiente, la estabilidad aparece otra vez como el ingrediente que ayuda a construir una sociedad que puede ser competitiva. Que regula las relaciones en función de la productividad. Que promociona las actividades en las cuales se siente con ventaja y que respeta las reglas de manejo del vinculo del Estado con la colectividad. Obviamente, el tema de la inequidad social es una lacra que tiene asiento preferente con la reconfiguración del sistema educativo por otro de alta formación.

Finalmente, los acuerdos económicos son una vía de promoción de esta forma de tener más claros los objetivos nacionales. Ahí cabe el desarrollo del turismo así como la apertura del país a emprendimientos que sean parte de las cadenas de producción mundial

Colaboración

Diario El Comercio

10 de abril del 2021