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Cuando y como termina

El 10 de mayo el gobierno cubano anunció otro período de racionamiento (adicional al crónico) que, por su reincidencia histórica (cuento viejo), dejó de ser noticia de planas estelares de la prensa, pero que no por ello se malogra su trascendencia. Ahora, repite la dosis a través de un numeroso conjunto de productos básicos de uso cotidiano. La causa, una vez más, según los longevos gobernantes de la isla radica en el estrangulamiento financiero y comercial impuesto por el gobierno de los EEUU, luego de una corta etapa (tiempo de Obama) de distensión de las relaciones bilaterales.


Latin American Advisor del Diálogo Interamericano, en su edición del 23 de los corrientes, trata el tema con tres comentaristas especializados: Carmelo Messa-Lago, Vicki Huddleston y Carlos Saldariaga, quienes desmenuzan la penosa situación cubana, cuyas causas pueden sintetizarse en cuatro aspectos fundamentales (algunos aplicables al caso venezolano):


La primera y más importante: la incapacidad de producir lo necesario para alimentar a su población. El modelo de política económica no sirve. El gobierno oculta la realidad, pero es algo irrefutable. Está a la vista de todos. La estatización es un fracaso por ineficiente y carente de incentivos. La consecuencia no es otra que para comer lo esencial, ese país depende de las importaciones de bienes de consumo básicos, que demandan 2000 millones de dólares anuales, pues la producción agrícola y pesquera de los 13 bienes más importantes del 2017 fue equivalente a la de 1989.


La segunda es la desastrosa situación venezolana, cuya relación le llevó a ser la gran proveedora de petróleo y dólares (siendo el 2012 el año cumbre) y, ahora por todo lo que se conoce, dejó de cumplir ese rol, ocasionando un impacto de pérdida del 8% en el PIB, que podría duplicarse si por fin cae Maduro, por la cual el destino de los dos países parece marcado por el camino al infierno (no se si Nicaragua se suma al grupo).


La tercera es el deterioro de las relaciones con EEUU que ha provocado caída del turismo y el ingreso de dólares, con impacto en las pequeñas empresas privadas que nacieron bajo su amparo; así como de las transferencias que reciben de los familiares que escaparon de la isla.


Finalmente, la cuarta razón se vincula con el pago a los acreedores internacionales (países de todo color político) que no pueden dejar de hacerlo para no empeorar su estrangulamiento, lo cual le resta disponibilidades para atender las necesidades de la vida común de los pobres cubanos.


¿Donde termina esto? ¿Se van los dos gobiernos porque se los ve encaballados? ¿Sólo uno? ¿Cuánto más pueden resistir? ¿Habrá un nuevo salvavidas? ¿Quién puede ser? o ¿Cambiará el modelo?



Colaboración

Diario El Comercio

31 de mayo del 2019



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© 2020 por Alex C.