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Inquietudes nacionales

Cuáles son los efectos para Ecuador de la denominada ‘guerra de divisas’ que se abordó en la última cumbre del G20?


Las crisis internacionales siempre traen amenazas de guerras económicas que incluso pueden desembocar en enfrentamientos militares. Los daños a repararse requieren de decisiones cuyos costos se busca compartirlos con miembros de otras sociedades. Por decirlo coloquialmente: se busca tercerizar. Las armas utilizadas con mayor frecuencia han sido el tipo de cambio, los aranceles, impuestos a los movimientos de capitales, tasas de interés. En situaciones extremas de descomposición económica incontrolada, la inflación ha servido para diluir obligaciones.


En las circunstancias actuales más allá de los compromisos internacionales asumidos por los miembros del G-20 de propiciar decisiones económicas coordinadas que simultáneamente enfrenten los temores y desesperanzas con la restitución de la confianza y el retorno de la certeza, la transición de la crisis a la recuperación no es un proceso sencillo carente de dificultades y desentendimientos. Ahí afloran de manera natural los conflictos de intereses entre los distintos países o las comunidades económicas con los demás.


Los tipos de cambio empiezan a molestar a los programas de recuperación de varios países, en unos casos por la revaluación que produce un fuerte influjo de capitales (Brasil es un ejemplo) ante políticas monetarias y fiscales expansivas en los países emisores de monedas duras, o por la pérdida de valor, en este caso del dólar, frente a las otras monedas de curso internacional.


La devaluación actúa como un promotor de exportaciones al crear ventaja de precio y simultáneamente encarece los importados. Con este mecanismo, en los años treinta del siglo XX se desató una pugna cambiario-comercial que llevó a la segunda guerra mundial. Ahora, los acuerdos internacionales y la interacción de las relaciones económicas controlan los márgenes de devaluación, pero no por ello desaparecen los efectos del uso del instrumento.


Para el Ecuador, la devaluación-parcial y limitada- del dólar es un hecho económico que le protege de la competencia internacional y le abre mercados-europeo, japonés- para sus exportaciones. Ayuda a mantener una balanza de pagos razonable, pero por supuesto no la garantiza. Las actividades nacionales reciben su beneficio. La contra cuenta es el deterioro del valor real de los ingresos.


Pero más allá de estas circunstancias, lo vital es cuidar internamente que la estructura productiva sea eficiente, competitiva. El Estado debe ofrecer servicios buenos, de calidad y las empresas ser muy exigentes con los estándares de producción. Lo externo debe venir por añadidura.


Al evaluar los pros y contras del Código de la Producción, ¿cuál es el resultado neto para el país?


Según la prensa se han hecho 450 enmiendas al proyecto original. Se aprecian las intenciones de rectificación de algunas pero es indispensable tener el texto definitivo y conocer la posición del gobierno que se verá si veta algo, para expresar un criterio objetivo. Hasta tanto, lo único comentable es el cuestionado direccionamiento de promover producción con protección y beneficios tributarios. No se construye una economía sana y viable con actividades privadas ineficientes o parasitarias. Hay innumerables antecedentes históricos de economías no sustentables.


Para qué sirve la Pro forma presupuestaria y cómo se puede tomar decisiones a través de este documento?


Es la propuesta del gobierno sobre la forma como desea conducir el manejo de las finanzas públicas y la forma que influye en las actividades nacionales. Ahí señala las prioridades de gasto, la forma como piensa enfrentar las inequidades sociales, de que manera utilizará los ingresos. Es el más importante instrumento de política económica. Gravita en precios, balanza de pagos, en inversión y compromete el futuro del país.


Señala prioridades. Da una idea sobre el ambiente de estabilidad, equilibrio que ofrece a la comunidad y el grado de compromiso que existe en el cuidado de los recursos nacionales. Expresa el afán de contraer obligaciones (endeudarse), sus proporciones y conveniencia.


El manejo presupuestario envía mensajes claros sobre la responsabilidad con la cual el Gobierno cumple su papel en la sociedad. Si gasta lo que tiene o se extralimita. Lo hace bien o simplemente malgasta. Cumple con las obligaciones o las maneja con descuido.


¿Se prevén problemas para financiar el plan de inversiones del Gobierno el próximo año?


Más que problemas que los habrá, es posible que se encuentren soluciones parciales, pero onerosas de financiamiento. Las razones las conocemos: el país no tiene acceso a los mercados internacionales y el monto es muy alto. Alcanza a 5 300 millones de dólares (3 700 millones de déficit más 1 600 millones de deuda que se vence el próximo año) y representa el 8.3% del PIB proyectado. Reafirma la línea de re endeudamiento público agresivo con el cual se conduce la política pública. La deuda pública pasaría del 20% del PIB en el 2009 al 27% en el 2011 y lo hace a pesar de los abundantes recursos petroleros y tributarios disponibles.


¿Ecuador podrá beneficiarse del flujo de recursos que están llegando a los países menos desarrollados? ¿cómo?


Por supuesto. Para conseguirlos debe modificar su política económica. Necesita ofrecer certeza, seguridad. Crear confianza. Eliminar algunos impedimentos como por ejemplo los tributos vinculados con la salida de capitales. Parar tanta reforma, muchas de las cuales amenazan el concepto de economía sustentada en reglas por otra de discreción.


¿Qué señales envía el Gobierno con la pro forma presupuestaria que envió a la Asamblea?


Algo ya lo he contestado antes. Insiste en la línea de creer que el monto de la inversión y gasto públicos determinan la potencialidad de crecimiento del país. No se compromete con el empleo ni ofrece metas de cambio en la calidad de la educación. Incluso, ha distorsionado el concepto “inversión” al incluir gastos comunes y corrientes en su acepción. Con eso justifica endeudamiento sin sustento económico. Antes que gastar más se debe gastar bien y en ese sentido el gobierno a creado obligaciones de muy mala rentabilidad social.


DESTACADO


El presupuesto 2011 reafirma la línea de re endeudamiento público agresivo que pasa del 20 al 27% del PIB en dos años.


Colaboración

Diario El Comercio

19 de Noviembre del 2010

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