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Inquietudes nacionales

En medio de la turbulencia de la crisis de EE.UU. ¿cómo se explica la inusitada alza de precios del petróleo? ¿Volvió la especulación a los mercados internacionales?


Hasta hace pocas semanas se apreciaba el boom del precio del petróleo vinculado con las bajas tasas de interés, los riesgos evidenciados en el sistema financiero internacional y la depreciación del dólar. Los inversionistas buscaban, y creo que todavía lo hacen, alternativas más seguras y de mejor rentabilidad para sus capitales. Las encontraron en estos mercados de productos a los cuales contribuyeron en su desestabilización de precios, que por supuesto ya tenían razones reales-de demanda-para ello.


Ahora muchos se han trasladado hacia el oro, a los papeles de deuda del gobierno de los EEUU y de ciertos países europeos en momentos en que se ha podido apreciar con mayor claridad la terrible dimensión del problema, que ha llevado a los gobiernos de varios países desarrollados a tomar decisiones dramáticas con dilemas mortales que no siempre cuentan con el respaldo general de las sociedad, pero que son inevitables.


Bajo esas condiciones esta claro que los mercados internacionales están todavía muy lejos de una situación estable a pesar de las innumerables decisiones públicas y privadas tomadas para sobrellevar la carga de las pérdidas calculadas en un poco más de 1.3 trillones-americanos- de dólares, según una última estimación del FMI, que hasta hace dos meses lo tenía en un trillón.


El mercado petrolero con sus variaciones de precio tan significativas confirma la volatilidad producto de estas circunstancias, pero su tendencia declinante no ha sufrido cambio. Por ello, estos aumentos inusualmente altos son parte de una realidad alterada, en la cual por supuesto existen especuladores que pescan oportunidades aprovechando el nerviosismo de los inversionistas.


¿Qué seguridades aporta el proyecto de la nueva Constitución a la seguridad jurídica de la contratación pública que es uno de los campos más frágiles de la transparencia del Estado?


En la Constitución que a la fecha está vigente, existen varias disposiciones sobre el tema. Primero está la contenida en el Art. 249 que trata sobre la responsabilidad del Estado en la provisión de los servicios públicos y precisa que en el caso que lo haga mediante la contratación de empresas privadas: “las condiciones contractuales acordadas no podrán modificarse unilateralmente por leyes u otras disposiciones”. En el Art. 271 que trata De la Inversión dice: “El Estado, en contratos celebrados con inversionistas, podrá establecer garantías y seguridades especiales, a fin de que los convenios no sean modificados por leyes u otras disposiciones de cualquier clase que afecten sus cláusulas.”


Pues bien, estas normas no existen en el proyecto en discusión sometido al referendo. En los Art. 338 y 339 se expresa que “El Estado promoverá las inversiones nacionales y extranjeras, y establecerá regulaciones específicas de acuerdo a sus tipos……otorgando prioridad a la inversión nacional.”


La diferencia conceptual entre la constitución y el proyecto es muy clara. En el primer caso el Estado asume una responsabilidad definida y crea un marco jurídico preciso. En la segunda hay enunciados generales sin ninguna referencia al marco y la seguridad jurídica.


Además, se elimina la posibilidad de llevar las discrepancias a un arbitraje internacional que disponga de todos los poderes para cumplir con su papel ya que el contenido del Art. 163 de la actual constitución, que determina la incorporación de las normas de los tratados internacionales como parte del ordenamiento jurídico nacional y que prevalecen sobre la ley, no consta en el proyecto de Montecristi, que sólo permite hacerlo en una corte arbitral latina sin capacidad de ejecución de sus laudos y que pone la decisión final en manos de jueces nacionales.


En los últimos días de la campaña, sobre el proyecto de la nueva Constitución el tema de la dolarización volvió a la escena, ¿es un tema político, ideológico o económico?


Es un tema de política económica que por su trascendencia ha devenido lamentablemente en político e ideológico. El gobierno a pesar de sus afirmaciones sobre el compromiso de mantener la dolarización no ha podido despejar las dudas que crea con sus afirmaciones constantes respecto de la inconveniencia de su existencia, de los daños que ocasiona, del retorno a un sistema de dos monedas y de las decisiones que toma en varios campos del quehacer económico.


En estos días y a pesar de las restricciones informativas que existen para obtener datos de varios campos de actividad, especialmente los fiscales, se tiene clara la enorme expansión del gasto público que demanda un precio del petróleo superior a 85 dólares para poder financiarlo, con lo cual se tienen al frente por lo menos dos potenciales problemas: viabilidad del gasto publico y de los compromisos adquiridos -sin tomar en cuenta los del proyecto de constitución- que podrán volver a crear una situación compleja, y el impacto que trae consigo en el aumento de los precios de los bienes que se consumen en el país.


Desde un aspecto ideológico se mantiene la tesis de la soberanía nacional, mientras que del económico sigue en pie la inflexibilidad del sistema que obliga a mantener una política económica muy equilibrada y ello desemboca en esa forma tan poco seria que tiene la política nacional que cree que con el mantenimiento de los equilibrios básicos se desatiende las necesidades sociales, cuando la verdad es lo contrario.


¿Los bancos de inversión desaparecerán luego de la crisis producida en los mercados mundiales?


Va a ser uno de los tantos cambios profundos que veamos en la configuración del sistema financiero del futuro. El regreso a los principios básicos de la banca comercial que retome una relación directa con los inversionistas; la eliminación de muchos productos sofisticados y la incorporación de regulaciones más precisas sobre el manejo de los riesgos inherentes a las operaciones de crédito, son algunos de los temas que irán apareciendo en este nueva visión de los sistemas financieros. La centralización de la supervisión bancaria o financiera -que es exactamente lo contrario a lo que plantea el proyecto de constitución- y la homogenización total de las políticas y controles -que es otro tema divergente con el proyecto- también aparecen en el horizonte.


DESTACADOS


El gobierno crea dudas sobre la dolarización con sus afirmaciones sobre la conveniencia de un sistema de dos monedas.




Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Septiembre 26 del 2008

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