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Revisando el Diccionario Esencial de la Lengua Española publicado por la Real Academia en el año 2006, encontré la definición de la palabra que me parecía podía servir de enlace para el desarrollo de una idea que la he venido masticando en estos últimos días a propósito de cierta definición nueva que trae la última versión aprobada por la Asamblea Nacional respecto de la política económica. El vocablo es machacar, que según este Diccionario significa “Golpear algo para deformarlo, aplastarlo o reducirlo a fragmentos pequeños sin llegar a triturarlo”. O machacón, que dice es: “que repite algo con insistencia”


Por qué la busqué?. Porque me recordó algunos modismos criollos muy propios de nuestras colectividades, que por su cotidianidad son de un uso común, casi automático, que nacen del alma y demuestran su familiaridad, pero que muy pocos reparan la redundancia que conllevan. Así tenemos que es común escuchar a alguien decir: Fulanito “baja abajo” en donde estamos todos. O escuchar como un profesor furioso le dice a su alumno: “sale afuera” de inmediato. Acaso no se han visto en la circunstancia de encontrarse con un familiar o un amigo que muy comedido y cariñoso le dice al verle en la puerta de la casa: “entra adentro”. No falta también la ocasión cuando alguien al referirse a un hecho que podría ocurrir, se refiera con mucho aplomo y dominio del idioma diciendo que el “lapso de tiempo” que falta para concluir el trabajo es cortito.


No es raro que alguien realice una pregunta afirmando algo que es tan evidente que resulta insulso, como aquello de “que parecidos son los dos que parecen padre e hijo”.


¿A qué viene todo esto, se preguntará el lector de esta columna?, simplemente a poner dentro de esta caja de ejemplos de repeticiones o demasías a la definición de política económica que dice será: “social y solidaria”, como si estas dos palabras tendrían significados diferentes y dieran complementariedad al concepto. Cuando, lo que se siente es que por deformar de alguna forma la definición de “economía social de mercado” que se la vincula falsamente con el neoliberalismo cuando fue y es una respuesta a algunas de las ideologías del siglo XX como el comunismo o al nacionalsocialismo, buscaron un término que se refiere a acciones y realidades afines, próximas que terminan convirtiendo a la definición en redundante o machacona. En una reflexión seria es difícil encontrar diferencias entre lo social y lo solidario, cuando lo uno conlleva lo otro.



La adjetivización excesiva y su interminable extensión que adornan, entre otros calificativos al proyecto de nueva constitución le hacen perder precisión y claridad. La vuelven ambigua y sujeta a interpretaciones de conveniencia, que producirán sin duda alguna un ambiente cargado de conflictos políticos y sociales.


DESTACADO


Economía social y solidaria es una deformación con redundancia del concepto de economía social de mercado.



Colaboración

Editorial Diario EL COMERCIO

Julio 17 del 2008

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