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Cuando ocultan algo...

Argentina está feliz, por lo menos así lo cree su gobierno porque decidió no publicar la tasa de inflación y con ello supone que vende la tesis de que la estabilidad existe. Venezuela por su parte decidió interpretar a la inflación como un fenómeno que sólo afecta a los ricos, la publica con dificultad y con ello decretó el bienestar de los pobres. Ecuador, a través del BCE decidió que las cuentas nacionales están mal hechas, suspendió su divulgación y con ello mantiene la tesis que el Ecuador crece.


Estos hechos de coerción informativa se dan usualmente porque hay noticias malas y se las quiere esconder, creyendo que con ello el problema desaparece. Pues bien, en el país y en lo que va de este año, algunas noticias económicas se las obtiene con sacacorchos. A la fuerza e incluso utilizando mecanismos nada cristianos, y todo porque existen disposiciones en varias entidades públicas de no entregar los datos sin un pedido formal y una autorización expresa del jefe. Ahí empiezan a funcionar los mercados negros, las amistades y los palanqueos para conseguir lo que se busca.


Por esa vía ha sido posible conseguir los indicadores claves de bienestar, especialmente el relativo al desempleo, y la inflación, de cuyo análisis se concluye que el país está parado, se hincha y los estratos pobres reciben nuevamente efectos negativos sin solución a la vista.


Al mes de abril, el INEC calculó una tasa de desempleo del 7.9%, que no la publica el BCE, superior en 1.8 puntos porcentuales a la tasa de noviembre pasado y que en términos muy simples dice que en apenas cinco meses hay casi 80.000 desempleados nuevos, con lo cual suman un total de 360.000 personas en todo el territorio nacional que no encuentran trabajo y deben estar pensando en migrar.


¿Por qué ocurre esto si el gobierno tiene tanto dinero?, sencillamente porque la inversión privada está retraída y no se crean nuevas oportunidades de empleo. Aquí está la razón por la cual el 2008 no tendrá un buen crecimiento y se parecerá al anterior.


Pero el problema se complica porque ahora reapareció la inflación y va camino a los dos dígitos, con una concentración en los productos que demandan los estratos pobres. Arroz, aceite, pan, huevos, carne, jabón, papa, pollo, focos, tomate, cigarrillos, pensiones, atún, leche, agua, cebolla son los que mayor impacto tienen en este proceso.


Algunos tienen una clara repercusión de lo que pasa en los mercados internacionales, pero otros demuestran que hay problemas de producción interna combinados con una monetización enorme producto de un superávit comercial de más de mil millones en el primer trimestre de este año, un gasto público acelerado y el aumento de ciertos impuestos. Esta imbricación de elementos en un ambiente político de elevada incertidumbre está produciendo lo que se advirtió: decaimiento económico con daños en la equidad y pocas perspectivas de solución.


El modelo no está sintonizado con los mecanismos de toma de decisión privada que representan el 75% de la economía y consecuentemente no genera los incentivos para resolver los problemas creados, de ahí que nada se saca con ocultar los resultados porque la percepción supera las barreras que atentan contra el derecho de información.



DESTACADO


Inflación, desempleo y estancamiento están configurando las características básicas del año 2008.


Colaboración

Editorial Diario EL COMERCIO

Mayo 15 del 2008

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© 2020 por Alex C.