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Inquietudes nacionales

¿Qué impacto tendrá la Ley para incorporar los fondos petroleros dentro del Presupuesto del Estado?


Se los puede mirar desde varios ángulos: primero y posiblemente el más relevante es que desampara o pone en riesgo al país frente a eventos externos imprevistos que produzcan una caída de ingresos fiscales y además provoquen un desfinanciamiento de la balanza de pagos. En esas circunstancias el país no dispondrá de un fondo de contingencia que le permita minimizar los daños sociales y económicos y deberá enfrentar una crisis totalmente desprotegido. La prevención y la prudencia no son parte de la responsabilidad fiscal. Segundo, la eliminación de estos fondos promueve una política fiscal pro cíclica que acentúa la dirección de la tendencia económica: impulsa burbujas de euforia e inflación, y profundiza las depresiones. Tercero genera un incremento del presupuesto en un orden del 30% con una fuerte discrecionalidad de gasto a pesar de las limitaciones del uso de estos fondos en planes de inversión, normas legales que históricamente se han irrespetado y que en las condiciones de operación actuales son mucho más proclives a su desatención. Se pierde el sentido de prioridad y prevalece el de urgencia.


La visión política de esta reforma es la de un Estado carente de perspectiva, que no mide sus responsabilidades futuras y sólo atiende sus intereses del momento.


Se habla de un déficit actuarial de US$ 5.000 millones en el IESS, pero que ahora hay dinero suficiente. ¿Cómo entender ese déficit y qué decisiones deben tomarse para que los futuros jubilados tengan pensiones dignas?


Me parece que esa cifra recoge el resultado del cálculo realizado en el 2003, fecha desde la cual se han tomado un sin número de decisiones de ajustes de pensiones, cambios de las políticas de inversiones, incorporación de nuevos servicios, devolución de fondos de reserva, ingreso masivo de trabajadores, que con seguridad lo llevaron a niveles sustantivamente superiores.


La existencia de este déficit no significa que hoy el IESS tenga problemas financieros sino que las proyecciones de ingresos no alcanzan a cubrir las obligaciones de pago de pensiones y otros beneficios futuros. Es decir nos dice que si las cosas siguen como están, no sólo que no hay como subir las pensiones sino que no va haber dinero para pagarlas. Es en definitiva una advertencia oportuna para que se corrijan las cosas y se evite un cuadro social muy grave.


Las reformas del 2001 estuvieron dirigidas a enfrentar este mismo problema. Se sentaron algunas bases conceptuales como la existencia de un sistema mixto-solidario y de capitalización individual-que se supone minimizaba el déficit y separaba las pensiones, del seguro de salud y el de los trabajadores agrícolas. Lamentablemente la reforma fue cercenada por el Tribunal Constitucional y ahora, sin referentes técnicos, las decisiones de ajuste de pensiones caminan por la discrecionalidad del Consejo Superior.


En todo el mundo los sistemas de pensiones conocidos como de “reparto”, que es el que hoy rige aquí, están en crisis. El cambio en la estructura demográfica –hay más personas jubiladas por cada aportante activo-, la longevidad o mejora en la esperanza de vida y el aseguramiento de una pensión desvinculada del esfuerzo de aporte individual y que además se ajusta por factores políticos o económicos no contemplados en el sistema, configuran el panorama de desfinanciamiento crónico e inevitable.


Bajo esas condiciones, son los Estados los que llevan la enorme carga de cubrir estos huecos financieros y son los presupuestos los que llevan en la mochila esa obligación.


La solución, que además aporta al mejor equilibrio macroeconómico con la promoción de un fuerte ahorro interno, es crear un sistema de capitalización individual que incentive la aportación, incorpore a más afiliados- que en el sistema actual pocos lo hacen-, y con un porcentaje razonable de solidaridad se asegure pensiones mínimas para aquellos que deban recibir el apoyo colectivo.


Si esto no se enfrenta, el sendero del IESS está marcado a tener otra crisis.


La Mesa 7 de la Asamblea definió varios artículos sobre el modelo económico. ¿Qué diferencias existen con la actual Constitución? ¿Qué permitirá hacer que hoy no se pueda con la actual Constitución?


La actual establece como deberes primordiales del Estado preservar el crecimiento sustentable de la economía, el desarrollo equilibrado y equitativo, la erradicación de la pobreza y el progreso de sus habitantes.


En la nueva el Estado debe dirigir, planificar y regular el desarrollo, producir bienes (Estado empresario), crear y mantener infraestructura y proveer servicios públicos. Promover la ciencia y las actividades comunitarias, cooperativas, privadas y otras.


Si comparamos las dos visiones podemos ver el profundo cambio en la visión del papel del Estado en la comunidad, en sus deberes, así como en la concepción de los principios que gobiernan una sociedad.


La eficiencia, la solidaridad, sustentabilidad y calidad de los bienes y servicios que deben ofrecerse a una sociedad no existen en la definición de la nueva constitución. El principio de libertad económica que regula una economía de mercado está ausente. Nace el concepto del “buen vivir” que mas allá de su declaración no conlleva ninguna responsabilidad social, jurídica ni económica.


El proyecto elimina las responsabilidades del Estado de garantizar el desarrollo de las actividades económicas en un marco de seguridad jurídica que genere confianza y un trato igualitario entre el sector privado y el público, que defienda al consumidor y mantenga una política fiscal disciplinada que cuide el endeudamiento público.


El anuncio de los créditos hipotecarios del IESS ha hecho que las tasas de interés empiecen a bajar, al menos en el Banco del Pacífico. ¿Es conveniente esperar para que las tasas bajen más y así contratar un crédito hipotecario?


Las tasas de IESS son muy parecidas a las de los bancos y mutualistas. Para que esperar en contratar un hipotecario si la ley del consumidor permite prepagar cuando uno quiera. Muchos lo hicieron y hacen. El caso del banco mencionado debe evaluarse mirando todas las condiciones.


Si el objetivo es reactivar la producción, ¿Por qué el IESS no entrega primero créditos para la construcción, lo cual reactivará este sector, y lo hace para comprar vivienda ya hecha?


Ese no es su papel. El IESS es el responsable de la administración de los fondos de pensiones y salud. Debe velar porque las inversiones financieras sean seguras y rentables y no le corresponde ser un promotor de planes de reactivación, sino un inversionista serio, seguro.


DESTACADOS:


Un Estado carente de perspectiva que no mide sus responsabilidades futuras, no es previsivo, gasta todo. No ahorra.


La nueva constitución propone una economía estatista que no garantiza el desarrollo de las actividades económicas.




Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Abril 11 del 2008

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