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Inquietudes nacionales

De los anuncios realizados por el Presidente electo y su equipo económico, se puede afirmar que Ecuador tendrá un nuevo modelo económico con Rafael Correa? ¿Cuál era el modelo anterior?


Han dicho que defenderán la dolarización y con ello se han comprometido con la línea de política económica que la proteja. Si esto lo cumplen, deberá ser muy cuidadosa con los equilibrios macroeconómicos, la estabilidad es decir la inflación, el mejoramiento de la productividad y el fomento de la competencia. Cualquier desviación puede ser fatal con este modelo tan rígido de tipo de cambio.


Sin embargo, en política fiscal los compromisos adquiridos van en dos direcciones: ampliar los gastos y reducir ingresos, con lo cual se podría poner a las finanzas públicas en una posición desbalanceada que provoque problemas en toda la configuración de la política económica. Aquí ya no se habla de una política anticíclica pues toda configuración de fondos de emergencia está fuera del esquema básico. Bajo esas condiciones un cambio en los mercados internacionales que deprima precios de los productos que vende el Ecuador o una contracción en las fuentes de financiamiento como la inversión o las remesas, lo coloca en una posición vulnerable y propensa a una crisis.


Sobre el manejo de mercados, precios, incentivos a la inversión o controles, los mensajes todavía son confusos. Hay declaraciones de ciertos miembros designados del gabinete que indican una cierta inclinación a no imponer principios de una economía discrecional que siempre genera distorsiones, reduce el potencial de dinamismo de la sociedad y es propensa al arbitrarismo.


Sobre el papel del Estado se ve una propensión a ampliarlo. No hay señales de imponer un sistema de competencia y eficiencia. El manejo de subsidios generales continuará y puede profundizarse. La deuda pública tiene serios cuestionamientos y el pago de su servicio está por definirse.


El nuevo Ministro de Ambiente sostiene que el país debe entrar en una moratoria de la extracción petrolera. ¿Cómo se puede conciliar la actividad productiva y la defensa del medio ambiente?



No encuentro un razonamiento objetivo que lleve a una conclusión extrema de incompatibilidad entre la explotación petrolera y el control ambiental.


Las compañías petroleras están sometidas en todo el mundo a regímenes muy severos de protección del medio ambiente. Hay normas internacionales y veedurías de organismos como las NNUU que ponen en jaque a aquellas que por cualquier motivo demuestran desidia o irresponsabilidad en el cuidado del medio en el que están trabajando.


Ahora, en los directorios de esas empresas y en las juntas de accionistas se conocen de manera particular los informes relativos al cuidado ambiental de expertos independientes, pues la legislación mundial actual impone sanciones fuertes y severas que pueden implicar cambios significativos en el valor de las empresas y con ello daño en los patrimonios privados.


En el Ecuador, casi todos los últimos casos de agresión a la riqueza ecológica tienen su origen en campos bajo la explotación de Petroecuador. Sin embargo, los organismos encargados del cuidado ambiental no han tomado las acciones legales o impuesto las sanciones que merecen los responsables de estos daños. El mensaje ha sido de impunidad.


Una segunda reflexión involucra la coherencia entre este planteamiento, las necesidades fiscales, las ventajas del mercado internacional y el aparecimiento de fuentes alternativas de energía, y ahí asoman inconsistencias o peligros innecesarios de asumir como es el caso de perder ingresos fiscales de un nivel singular dadas las condiciones del mercado petrolero mundial, o guardar una riqueza que en el futuro puede perder su valor estratégico.



Cada año crece la masa de las remesas de los emigrantes. ¿Es peligrosa una dependencia tan fuerte de una fuente que históricamente puede variar? ¿Cómo conducir esos recursos a los circuitos que alimenten los créditos de la producción?



Es bueno para el país y por supuesto para las familias de los migrantes disponer de estos recursos. Estas transferencias han tomado cuerpo desde hace aproximadamente diez años, y ha suplido con creces las reducciones de los flujos de capital provenientes de la inversión privada e incluso de la cooperación internacional.


El Ecuador recibe 2 500 millones de dólares en remesas, apenas 150 millones en cooperación y 1 600 millones en inversión extranjera concentrada en petróleo. En esa perspectiva, toda dependencia excesiva no es recomendable precisamente por el riesgo que se señala en la pregunta, y de ahí nace la necesidad de promover la diversificación, lo que significa impulsar proyectos de inversión en todos los sectores, que generen empleo y riqueza. Eso se consigue otorgando confianza para que el Ecuador sea considerado un sitio de oportunidades en donde se respetan las reglas de juego. Aquí no hay misterio ni se descubre la pólvora: mientras más diversificada sea la estructura de financiamiento externo, más seguro y confiable será el país.


Sobre el uso de estos recursos cada familia tiene toda la libertad para hacerlo de la manera que considere más apropiado, al igual que lo hace con lo que dispone producto de su trabajo. El impacto final de estos usos siempre converge a enriquecer el monto de dinero disponible para apoyar la producción.


La ATPDEA durará solo un año más. ¿Qué otra estrategia se podrá conseguir con los EE.UU. cuando es muy remota o imposible, por razones políticas, una negociación como el TLC?



Si estoy en lo correcto durará seis meses. El potencial de crecimiento económico está directamente vinculado con la capacidad que demuestre el Ecuador de colocar su producción en los mercados internacionales, ya que la capacidad de consumo interno es limitada y no ofrece una perspectiva de las dimensiones que se puede alcanzar con el comercio internacional. Así se lo entendió desde hace muchos años y por eso el país es uno de los más abiertos de toda la región.


En ese plano, el mercado norteamericano es difícilmente sustituible. Representa el 50% de todo lo que vendemos, de tal manera que la pérdida de competitividad derivada de la eliminación del Atpdea tiene derivaciones sociales y económicas dolorosas.


Pensar en Europa como mercado compensador algo puede ofrecer, pero ahí también terminaremos enfrentando un TLC que tiene distorsiones de política económica por la presencia de fuertes subsidios agrícolas.


Japón y los países asiáticos también tienen sus dificultades, y en América Latina, con honrosas excepciones, los países más nos venden que lo que nos quieren comprar.


DESTACADOS:


Defender la dolarización significa cuidar los equilibrios macroeconómicos, estabilidad, productividad y competencia.


Mientras más diversificada y estable sea la estructura de financiamiento externo, más seguro y confiable será el país.




Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Diciembre 19 del 2006

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