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Randimpak

La lucha contra la pobreza es una tarea titánica. Demanda perseverancia, consistencia y dedicación. Se la asume como una tarea solidaria que busca romper las raíces de su consolidación. No es aquella que busca dadivosamente tocar la epidermis del problema, ni tampoco la que sirve para promociones políticas. Es la que en silencio pero con devoción dedica sus esfuerzos a dotar de las herramientas a los pobres para que puedan surgir en un mundo desigual.


Chimborazo tiene una de las peores estructuras sociales. Las comunidades indígenas y campesinas son numerosas. El resultado de esta marginalidad se la ve en la calificación que obtuvo en el cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia que para el año 2005 publicó el Observatorio de la Niñez. Sacó apenas 2.3 sobre 10. Una de las más malas del país, mientras Riobamba, ejemplo de centralismo provincial consiguió 6.4.


De esta profunda diferenciación y mal trato nacen los abismos sociales que nunca pueden superarse, pues los niños del campo no tienen ni la alimentación ni la educación del nivel que les permita entrar en la vida madura con un bagaje mínimo de formación biológica y educativa.


La esperanza de vida en esas comunidades, aunque no lo crean es 42 años, mientras en el país es 75 años. Sólo el 4% tiene agua entubada y más del 90% de las madres son analfabetas. Tienen, o mejor tenían enfermedades crónicas como el rasca bonito, respiratorias y cáncer. 70% de los niños eran desnutridos.


Ahí, en ese medio lacerante encontramos que trabaja en silencio todos los días al Randimpak, un programa comunitario que reúne a 102 comunidades y agrupa a 30.800 personas que forman 5.500 familias y que cuenta con el apoyo de la CAF, del FECD y que lo maneja la Fundación Mujer y Familia Andina.


Su tarea es eliminar las causas de esta postración y dar a los miembros de estas organizaciones los instrumentos para superarlas. Y, los resultados son fenomenales. Con un equipo de apenas cinco personas se ha logrado capacitar a 110 promotoras de educación y salud. Se ha conseguido tener 10 mujeres con formación en administración y finanzas (manejan computadoras) y con ellas se ha creado una caja de ahorros que financia ya más de 450.000 dólares en operaciones que han cubierto las necesidades de equipamiento de las comunas.


Las 5.500 madres son las líderes de los programas de mejoramiento productivo y han logrado producir y exportar a los mercados europeos más de 500.000 kilos de granos andinos, como la quinua, el arroz de cebada, fréjol, sin usar químicos por lo cual han obtenido certificados orgánicos. Han instalado una fábrica, pequeña pero muy ordenadita de procesamiento de harinas y venden sus productos con un éxito extraordinario. El impacto ha sido el de aumentar el ingreso familiar de 300 a 900 dólares anuales.


Han erradicado el rasca bonito. Están bajo control las enfermedades respiratorias por la cloridización del agua. Se han establecido controles médicos para evitar el cáncer en las mujeres, y la gran mayoría de ellas están alfabetizándose con sus propias promotoras. La desnutrición infantil se redujo ya al 30%.


La esperanza de un cambio vive. Está ahí. El ejemplo de Randimpak, que en quechua significa préstame tus manos, debe reproducirse.


DESTACADO


5.500 mujeres indígenas han exportado 500 000 kilos de granos orgánicos andinos y lo hacen sin químicos.




Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

20 de Septiembre del 2006

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© 2020 por Alex C.