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Transparencia y sensatez

Sabemos hasta la saciedad, el cansancio podría decir, que uno de los problemas del sistema presupuestario es esa crónica tendencia a preasignar indefinidamente fondos públicos a favor de las más diversas instituciones. El oportunismo político al momento de tomar decisiones ha sido el factor que ha llevado históricamente a crear esta cultura del goteo financiero. Por este motivo casi el 95% del presupuesto ya está predestinado, y las instituciones reciben sus “asignaciones” sin asumir por su parte ninguna responsabilidad en la presentación de sus cuentas, peor aún de rendir informes de sus actividades o de precisar el uso dado.


El sistema de reparto no promueve el buen uso del dinero de los ecuatorianos ni la honestidad en su disposición, así como tampoco es un incentivo que asegura la solución de los problemas que se supone debe hacerlo. Por ello, hasta ahora existen incontables entregas obligatorias que perduran por tiempos inmemoriales y nadie se explica cómo esos proyectos no terminan nunca.


Claro, si alguien propone controlar el uso de los dineros que nos pertenecen a todos, arde Troya, porque la organización política está construida sobre los cimientos de la irresponsabilidad en la rendición de cuentas.


Y, si esto no es así, podría alguien explicar porque no prospera el tratamiento de una ley que tenga verdadero alcance nacional y no excluya a ninguna institución, que obligue por ejemplo a realizar todas las contrataciones públicas por Internet, de manera abierta, con lo cual todos los que tienen posibilidad de cotizar sus productos lo hagan abiertamente y el Estado se beneficie de mejores precios y calidad. Con esto se acaban los amarres y la sociedad vigila la forma cómo se usan sus recursos.


¿Porqué no hay cómo obligar a que todos los meses, todas las instituciones, repito todas sin excepción, publiquen en Internet todos sus gastos en sueldos, sobre tiempos, viáticos, inversiones, etc.? Así podremos saber el destino del dinero nacional. Ecuador Transparente viene impulsando la expedición de una ley que ayude a desterrar la corrupción. Sumémonos a esta causa y exijamos transparencia al estado nacional y a sus dirigentes.


En materia de uso de los excedentes fiscales porqué no será posible actuar como lo hacemos con nuestras finanzas personales. La iniciativa del Presidente del Congreso sobre un fideicomiso de los excedentes petroleros para preservar su buen uso, es una idea que debemos apoyarla. Ahí los condicionamientos deben ser objetivos y las reglas precisas.


Todos guardamos algo para tiempos difíciles, o para atender contingencias como enfermedades, o cubrir obligaciones derivadas de garantías emitidas. Así actuamos casi todos, con excepción de los irresponsables o desprevenidos que existen en este mundo. El Estado debe hacerlo de igual forma. Por ejemplo, si sabemos que podemos perder en una reclamación de derechos planteada por una empresa con la cual teníamos una relación contractual, lo mínimo que debemos hacer es guardar ese dinero como medida cautelar auto impuesto para evitar una desagradable situación futura. Obviamente, la defensa de los derechos debe ser sólida de tal manera que si los resultados son favorables, se puede disponer de un fondo social importante. Así debe actuar el Estado.


DESTACADO


Por qué no hay una ley contra la corrupción que obligue a publicar las compras y gastos públicos en Internet



Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

27 de Julio del 2006

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