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La consistencia es vital

“El derecho a la propiedad, es junto a la vida y la libertad uno de los derechos fundamentales del hombre de los cuales parten otros derechos como libertad de expresión, conciencia, asociación, etc. Del derecho a la propiedad parten el derecho a intercambiar propiedad (libre comercio y libre consumo), a desarrollar los medios para crear propiedad (libre empresa), el derecho a asociarse libremente entre individuos para llevar a cabo las actividades empresariales (libre contratación) y de que no existan privilegios ni barreras a las actividades emprendedoras de los individuos (libre competencia)”


En este párrafo, tomado de un corto artículo de Danny Ayala, director de Ecuador Ciencia se encadena de una manera singular y ejemplificante estos principios que visualizan la configuración política de las sociedades modernas, que con la excepción del derecho absoluto a la propiedad que debe estar en función social, son acogidos y defendidos por la gran mayoría de ciudadanos en su diario laborar.


El artículo desarrolla la tesis histórica de la vocación nacional por buscar horizontes que promuevan su bienestar. Los mantas, caras, panzaleos, huancavilcas desarrollaron la manufactura y el comercio más allá de sus reductos. De ahí se hereda esta vieja inclinación por la búsqueda de oportunidades en un ambiente de libertad.


Ya en un pasado reciente hay muestras de la intransigencia nacional por defender estos principios, y de ellas tomo como botón el cierre del mercado libre decretado por Velasco Ibarra entre 1970 y 1971 que sirvió para demostrar cuan intolerante es nuestra colectividad a vivir coercionada y limitada en sus derechos de libertad. Se sintió presa, ahogada, maniatada y el gobierno no tuvo más remedio que dar marcha atrás y reconvenir en su decisión.


Por eso es que aquí no han existido tiranos en su verdadero sentido de la palabra, ni las dictaduras han podido germinar sobre la base de la persecución sanguinaria.


Ahora, en estos precisos días vuelven aflorar intentos de coerción. El lema de lucha es una agresión a la libertad y la democracia. No se usan los argumentos sino la fuerza. “Viva la razón de la sin razón” parecería que es el grito anarquista de 1968 que se pretende revivir, pero en un concierto y una realidad distinta. El diálogo está desterrado. Se olvida que el 75% de los que producimos y consumimos está vinculado al comercio exterior. Así de amplia es nuestra dependencia externa. Por eso la historia es tan dramática que siempre nos recuerda que “cuando a las exportaciones les va bien, al Ecuador le va bien”. Pero ahora, el temor a nuevas oportunidades ha revivido fantasmas y con ello se quiere dar marcha atrás de lo que se comenzó hace muchas décadas e incluso siglos.


¡Quien no está en contra del bloqueo a Cuba! Las razones del cuestionamiento a esta decisión política no son las de defender las utilidades que dejan de hacer las empresas americanas, sino el daño que se ocasiona al bienestar de los cubanos al impedirlos obtener los beneficios del comercio. Entonces, porque ahora algunos reniegan de una negociación que va en la línea de encontrar más oportunidades para nuestra producción. La consistencia de las tesis es fundamental en el desarrollo de los pueblos y en la conducta de sus líderes y gobernantes.


DESTACADO


75% de los que producimos y consumimos está vinculado al comercio exterior. Así de amplia es la apertura


Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Marzo 23 del 2006

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