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Un ejemplo a seguir

Los grandes problemas se resuelven con dedicación, trabajo y honestidad. La perseverancia, unida a la convicción sobre la posibilidad de llegar a los objetivos buscados, ofrece resultados tangibles que llenan de alegría y esperanza pues se vislumbra soluciones a las graves inequidades nacionales. Y eso se ve en el trabajo hecho durante 14 años ininterrumpidos por el Fondo Ecuatoriano Canadiense de Desarrollo, mejor conocido por FECD.


En 1990, Ecuador y Canadá firmaron un Acuerdo de Cooperación mediante el cual el país del norte se comprometía a entregar contribuciones provenientes de la venta de sus productos al Ecuador, que en lugar de cancelarse a los proveedores se entregan al FECD para el cumplimiento de su objetivo de reducir la pobreza de manera sustentable a los sectores mas vulnerables del Ecuador.


Pues bien, en este lapso se han desarrollado 145 proyectos en casi todas las provincias del país, entregando e invirtiendo 46 millones de dólares e incorporando a 120 mil familias como beneficiarias de su acción. Estos proyectos se ubican en los cantones más pobres.


En la práctica el FECD ha trabajado en 70 de los 100 cantones más pobres, todos rurales por supuesto, y el número de familias participantes representa el 20% de los pequeños agricultores nacionales según el III Censo Agropecuario.


Los cambios en su vida son notables. Los proyectos se han concentrado en la tecnificación de cultivos y nuevas siembras, cuyos resultados han sido una duplicación de sus volúmenes de producción. Dentro de los programas se entregaron 8.900 créditos, 63% a mujeres lo que significa que la intervención del FECD ha llegado al 26% de los pequeños agricultores que tienen acceso al crédito. Entre los ejemplos de impacto tenemos a 4.000 productores de quinua en Chimborazo que ahora exportan su producto con sello verde, y por eso reciben precios más altos. En los años 2002 y 2003 exportaron 540 mil dólares, que significa el 97% de las ventas externas de este producto. Hay, por otro lado 5.400 hectáreas de varios productos con certificación orgánica ambiental que califican para nuevas exportaciones con lo cual sigue la tarea de ampliar la cobertura social con métodos limpios de producción.


Otro ejemplo es lo que ocurre en Celica y Pindal donde los precios del maíz han logrado hitos a favor de los agricultores por los cambios en los sistemas de comercialización. La guadúa es otro caso exitoso con 460 nuevas hectáreas de producción en la zona de Santo Domingo. También se han reforestado 18.000 hectáreas con especies nativas. Y así, la lista sigue.


Ahora el objetivo es buscar más recursos a los provenientes del Canadá, país al que le debemos tanto por estos apoyos desinteresados y tan bien encaminados. Repsol ya se sumó a esta acción con 582.000 dólares. La CAF entregó 600.000, AID 189.000, INBAR 83.700 y la GTZ 45.000. Finalmente se está negociando con el FIDA una contribución de 10 millones de dólares para el próximo quinquenio cuya contraparte de 5 millones será otro aporte canadiense del FECD. Con esto se asegura la continuidad de esta hermosa gestión hasta fines de la década.


La cooperación internacional bien coordinada y manejada con celo es un eficiente mecanismo de desarrollo. Sus frutos apoyan los cambios y refuerzan la tesis de que la seguridad se combate mejor con oportunidades que con fuego.


Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Noviembre 17 del 2004

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