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Inquietudes nacionales

El Ministro de Finanzas a su regreso de las citas internacionales se ha referido que la nueva relación con el mundo financiero internacional será la de “un monitoreo”. ¿En qué consiste esta modalidad y que ventajas proporcionaría?


El Ecuador continúa siendo una sociedad que no genera confianza por sí sola en los mercados crediticios internacionales. Las razones la conocemos con amplitud, cuyas huellas siguen frescas en los principales organismos multilaterales de desarrollo y crédito que de una forma regular ofrecen sus recursos a nuestra colectividad.


Estas instituciones no se sienten seguras en la toma de decisiones frente a los requerimientos del país sino cuentan con una opinión “adecuada” de alguna institución que pueda mirar con razonable objetividad e independencia sobre lo que ocurre en el Ecuador.


El Fondo Monetario Internacional a través de los Convenios Stand by mantienen una relación formal de financiamiento con los países que requieren recursos para cubrir sus brechas fiscales y de balanza de pagos. Esto es lo tradicional, lo normal, lo conocido.


Lo que ahora informa el Ministro de Economía es la existencia de un programa económico concebido por el Ecuador y aceptado por el staff administrativo del FMI, en el cual no existe desembolso de recursos y consecuentemente tienen un proceso de evaluación que descansa exclusivamente en la opinión que emitan los funcionarios encargados de llevar adelante la toma de monitoreo del programa establecido por el país.


Obviamente este programa para contar con la aceptación de los funcionarios del FMI exige una negociación directa a ese nivel, con lo cual lo que se obvia, a cambio de no tener desembolsos por parte de esta institución es el sometimiento a la aprobación del Directorio del FMI.


Son poquísimos los países que hacen uso de este mecanismo para mantener abiertas las líneas de financiamiento del Banco Mundial, del BID y de los países que tienen programas de cooperación activos con el Ecuador.


En definitiva, la ventaja es contar con el respaldo de la opinión de los profesionales del FMI para que los flujos de recursos hacia el país no se detengan.



Desconcierta la posición de los Estados Unidos en la negociación con el TLC. No abre sus fronteras agrícolas y quiere exportarnos sus productos usados. ¿Cuál será el destino de esta negociación?



Seguimos en el camino que nos trazamos. En innumerables oportunidades habíamos advertido que este proceso demanda gran perseverancia, mucha paciencia, singular creatividad y astucia.


Lo que estamos viendo es parte del juego, producto de la negociación que introduce nos guste o no elementos inesperados, frente a los cuales debemos actuar con cautela y sin un apresuramiento mayor al que ya estamos sometidos.


Sobre el tema agrícola las diferencias continuarán, según mi visión, hasta el final del proceso y solo se zanjarán en el momento en el que se tengan que intercambiar concesiones dentro de la gran amplia gama de temas involucrados. Me parece que ante la postura de los Estados Unidos, los países Andinos condicionan la apertura de sus mercados agrícolas a modificaciones sustantivas en la estructura de protección y subsidio de su interlocutor. El tema será una de las variables más importantes a ser consideradas.


Respecto a los productos usados tengo la impresión que los tres países no aceptarán la propuesta americana.


La siguiente ronda es en Guayaquil y ahí aparecerán nuevos temas de negociación que volverán a encender las discusiones del proceso. Lo que nos interesa es no perder nuestra focalización de los puntos vitales y sostener aquellas tesis que aseguren un balance neto positivo indiscutible de la negociación del Tratado de Libre Comercio.


Se encuentra actualizada o modernizada la legislación anti- monopólica en el Ecuador, luego de observar la disputa cervecera de dos industrias extranjeras.


Creo que no. Tengo la impresión, o mejor estoy convencido que la legislación que regula a las empresas ecuatorianas, conocida como Ley de Compañías tiene enormes vacíos frente a las necesidades y realidades actuales.


La administración anterior de la Superintendencia de Compañías presentó un inacabable proyecto de nueva ley, que fue retirado por el actual Superintendente con el compromiso de presentar una nueva versión, ágil y moderna de reforma a los principios que regulan a las entidades o sociedades privadas. Lamentablemente esta oferta no se ha concretado y la ley continúa con sus vacíos conocidos.


La disputa cervecera que vemos en estos días, más que un problema vinculado con la circunstancia monopólica de este mercado, que indiscutiblemente se lo ve de una forma implícita, está afincada en los derechos de uso de una marca o una imagen que dicen defender una de ellas. ¿Quién tiene la razón? La respuesta la tienen las autoridades encargadas de manejar la Ley de Marcas y Patentes en el Ecuador.


Luego de los acuerdos protocolarios y formales de la visita del presidente Lula al Ecuador de que manera se puede concretar una agenda económica o financiera con ese país. ¿Hay posibilidades de esbozar alguna estrategia que pueda ser difundida y evaluada por la comunidad financiera o productiva?.


El Ecuador tiene ya negociado un Acuerdo de Libre Comercio con Brasil en el marco del ALCA dentro del cual se abren algunas oportunidades de colocación de productos nuestros en ese mercado y obviamente existen oportunidades para que inversionistas de productos brasileños puedan encontrar nichos de desarrollo económico en nuestro país.


El Ministerio de Comercio Exterior tiene la responsabilidad de difundir en que campo o sector económico hay proyección o tratamientos favorables para el Ecuador y en cuales hay que prepararse para enfrentar una competencia mucho más fuerte derivada de la incorporación de productos brasileros al mercado nacional.


Esta tarea que no ha sido abordada tiene una urgencia evidente. Las cámaras de la producción, por su parte deberían crear centros de información y promover foros para informar sobre las perspectivas que existan por este Acuerdo de Libre Comercio con los países de América Latina.


En las relaciones con Brasil, las compañías constructoras han sido el brazo económico más importante de integración. Los resultados de su participación tienen aspectos positivos, pero también hay evidentes hechos de alta inconveniencia. Lo que nos interesa es diversificar la relación, estabilizarla y hacerla más balanceada.


Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Septiembre 17 del 2004

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