Un sueño efímero

Miércoles 29 por la mañana escribo la columna sobre la propuesta de ley presentada por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional, cuyo carácter de urgencia económica señala la premura con la cual su promotor busca conseguir una atención prioritaria. Es, sin duda un proyecto complejo y largo que, al estudiarlo con un poco de cuidado guarda coherencia con el objetivo central que lo anima: crear un mejor ambiente para la generación de empleo, solventar obstáculos e introducir cambios que pongan a tono los conceptos que sostienen las mas importantes relaciones económicas de una colectividad que no quiere perder el hilo conductor del desarrollo mundial.

Como es usual dentro de todo ese conjunto de propuestas habrán temas discrepantes que deben ser tratados con la seriedad y objetividad necesarias pues son trascendentes para el momento que vive el país. La democracia se nutre del intercambio de opiniones sustentadas en posturas coherentes que contienen reflexiones honestas y formulas alternativas.

Esperemos que aquello sea lo que veamos en los próximos días como demostración de la madurez que exige el destino común. Los líderes políticos y aquellos que representan a los distintos intereses de la sociedad deben estar conscientes de la necesidad de tomar decisiones, algunas duras, otras feas o amargas y no faltarán también las que dejen un sabor dulce. Así son las obligaciones que tenemos en el campo personal y no puede ser distinto en el de carácter nacional.

En la economía es muy dificil encontrar una política que no ocasione alguna distorción o que no afecte a alguien. El arte de la configuración de un planteamiento está en maximizar los beneficios con costos que puedan ser asumidos o tolerables. Dolor siempre va a existir. El paraiso, que algunos creen que es posible encontrarlo en este mundo, no existe. Por eso, cuando un gobierno se sale del marco de manejo razonable de la economía y abusa de ella, la herencia es dolorosa y está a la vuelta de la esquina, y esto es lo que vive el país luego de muchos años de haber puesto en el basurero a la prudencia, la consistencia, el equilibrio, la eficiencia y la honestidad.

El gobierno anterior ya lidió con esta realidad y debió desprenderse de su origen político para buscar la recuperación de un país hundido por el derroche. Al actual le toca su turno que ojalá pueda llevarle a recuperar un ambiente que deje de ser una amenaza constante para todas las partes que hacen el trajin diario de la actividad privada. Ahí está el futuro. Conseguir que el Estado cuadre sus cuentas. Viva de ellas y no de mas cargas a la colectividad. Que los apoyos ocasionales terminen y las reglas sean cumplidas por todos.

Es miércoles por la noche, el CAL lo devolvió. Pensar en serio fue un sueño efímero.

Colaboración

Diario El Comercio

01/10/2021