top of page

Inquietudes nacionales

Comente por favor las impresiones del presidente Lenin Moreno sobre la mesa servida.

Era algo que se esperaba. Las angustias diarias no pudieron más. Acabaron con la tramoya. No había forma de ocultar una realidad compleja, a la cual se la trató insistentemente de negarla usando sofismas o alterando información.


Recordemos cómo con mucha frecuencia se recurrió a la frase “lo peor ya pasó” para tratar de calmar a una sociedad que veía como se perdían empleos, se cerraban empresas, caía el consumo y la inversión, había contracción monetaria y el fisco seguía gastando sin remedio. Y, en ese ambiente, con estos testimonios irrefutables, la terquedad por conveniencia y vitriolismo del gobierno, le hizo agredir aún más a la ya escasa y débil actividad nacional con proyectos y leyes como el de la plusvalía o de la herencia, que consolidaron el proceso recesivo.


Ahora, por primera vez en más de 10 años, empiezan a sonar las campanas de la austeridad. Se llama a las actividades privadas a ser el motor de la economía. En definitiva, se reconoce que la estrategia fracasó aunque no se lo diga así de claro. Ya es imposible seguir con ese tren de gastos desenfrenado, que además de descoyuntar a la economía ha servido para transacciones hediondas, putrefactas, que esperan todavía la gestión de la fiscalía y la justicia para poner en donde se merecen todos los que hicieron estas trafacías.


Por fin el gobierno siente en carne propia. Ese déficit enorme ya no es posible cubrirlo. Tiene que cambiar de conducta. No puede seguir la línea de la primera parte del año. Según el Observatorio de Política Fiscal (OPF), en el primer semestre, el gasto del gobierno fue 15% más alto que el año 2016. Por eso, el déficit de este semestre, superó los 3 100 millones y es 46% más alto del correspondiente al año anterior.


Si quiere seguir por ese camino, según el mismo OPF le faltarán unos 5 700 millones de dólares y, si bien algo pueden conseguir negociando el Sacha y con más anticipos de petróleo, parece muy poco realista pensar en cubrirlo todo. Además, las condiciones financieras bajo ese ambiente seguirán siendo leoninas.


Lenin Moreno dijo que no habrá ningún ajuste que afecte al pueblo, ¿ qué significa?


Me imagino, y así respondo a esta pregunta por cuanto el país no tiene todavía información sobre el programa económico, que se refiere al mantenimiento de los subsidios actuales, pues de la austeridad es muy difícil escapar, especialmente si desea mantener el sistema monetario.


¿Qué factores deben ser tomados en cuenta en el Presupuesto, a presentarse en la semana que viene?


Respuesta simple: no hay dinero suficiente. Es primordial reconocer la reducción de los ingresos fiscales. La segunda parte del año va a recibir menos tributos y no hay mejora en el precio del petróleo. Sobre esta realidad y la inconveniencia de mantener la política de endeudamiento agresivo, el gobierno tendrá que remodelar el gasto, definir prioridades, evaluar eficiencias y recortar la secundario.


¿Cómo entender la devaluación fiscal y si puede ser conveniente, en qué medida y circunstancias?


Este concepto luce extraño, para ser delicado, dentro de la doctrina económica. La devaluación ha sido siempre un término referido a la variación, en este caso pérdida del precio relativo entre monedas. Lo que propone el gobierno es crear un subsidio a las empresas, para aparentar una mejora de competitividad que no la tienen sino que va a ser cubierta por toda la sociedad, pues en algún momento habrá necesidad de establecer tributos, que paguen los ciudadanos para cubrir el hueco creado en el presupuesto o el transferido a la seguridad social, que con una alta probabilidad, si la propuesta avanza, perderá además liquidez, pues el gobierno atenderá esa obligación mediante emisión de más bonos.


La idea no es nada compatible con el objetivo ni con la consistencia de una política económica que se asiente en cimientos seguros y bien calculados.


El empleo y el subempleo, datos oficiales y modo de combatirlos.


Este tema no tiene una solución a corto plazo. Es lamentable ponerlo así, pero si se busca defender la dolarización, el país necesitará mucho tiempo para recuperar la vitalidad perdida.

En ese plano, lo que siempre se tarda en conseguir es precisamente el mejoramieto de la equidad y el ingreso personal de los estratos mayoritarios. Miren a los países europeos y aprecien lo difícil que es volver a poner en marcha a las economías e insertar a las personas en nuevas actividades.

Para lograr lo dicho, el anuncio del gobierno de volver a confiar en las actividades privadas como los ejes del crecimiento. exige decisiones compatibles con ese objetivo, lo cual significa enterrar todas esas amenazas explicitas y soterradas que han marcado la historia reciente.


¿Qué debe hacerse para que el anunciado cambio de matriz productiva, de hace cuatro años, se produzca de verdad?


Personalmente no creo en este tipo de programación dirigida. El país tenido resultados frustrantes. Basta recordar lo que pasó en el Grupo Andino con la selección de sectores industriales. Sólo se podrá cambiar la estructura productiva si encuentra alicientes, incentivos consistentes y perdurables, que se conviertan en imanes de la inversión privada. Eso pasa con una política tributaria estable, razonable, balanceada.


No se requiere de subsidios o tratos exclusivos. Con una política tributaria bien ordenada, todos pueden contribuir a ese resultado. Las preferencias impuestas (como subsidios o exoneración especial de impuestos) demuestran en la práctica la inconveniencia de la política económica en vigor.


Colaboración

Diario el Comercio

Julio 22 del 2017

bottom of page