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Economía curiosa

Siempre hay un lado oscuro en las cosas que nos rodean y que le dan un sabor especial a la vida. En unos casos son atemorizantes porque conllevan peligros o amenazas, en otros generan inquietudes porque no se encuentran las raíces que explican ciertos hechos, y no faltan los que traen consigo la curiosidad, el afán explorador por indagar lo desconocido o encontrar las causas reales de conductas que parecen ser dispuestas por hechos que se los cree los causantes de su existencia, pero que al investigarlos afloran otros que estaban a la vista de todos pero que nadie las veía.


A esto que parece ser raro o singular se le conoce en la teoría económica moderna como Freakonomics, que lo he traducido, perdonen la primera persona, como Economía Curiosa. Su autor es un joven economista norteamericano Steven Levitt que escribió un libro así titulado hace apenas dos años y que causó enorme revuelo pues puso en duda muchas opiniones de gran aceptación pública que se habían convertido en verdades absolutas. Para decirlo en términos del momento ¡rompió paradigmas!, pues buscó los incentivos aparentemente “ocultos” de cada caso para encontrar lo que llama la piedra angular de la vida moderna.


Algo de esto se ve en el país y tomaré como ejemplo los resultados del trabajo hecho por Credit Report que compiló datos que cuestionan los comentarios que con frecuencia se difunden en el país.


Es usual escuchar que la Central de Riesgos es un mecanismo que castiga a los ciudadanos y a las empresas que no cumplen con sus obligaciones, cuya vigencia conspira con los intereses de la colectividad. Se lo ha repetido tantas veces que incluso hace poco se quiso limitar el tiempo histórico que deben contener los buró de crédito a fin de eliminar o “borrar” la parte mala de un deudor.


En la práctica, vistos los resultados estas instituciones están ayudando a que las tasas de interés bajen mediante la información que ofrecen para confirmar que el riesgo involucrado en una operación no sólo que es manejable sino conveniente para la institución que presta dinero, y eso se consigue precisamente por la virtualidad de la información que ofrecen al país. Y sino, miren estas cifras, que van a justificar el título de la columna: sabía usted que en los últimos cinco años el perfil crediticio de los ecuatorianos ha mejorado. Ahora el 93% de las deudas contraídas con el sistema financiero tienen calificación A, es decir son muy buenas y sólo el uno (!) por ciento son E. Sabía usted que sólo el 22% de los créditos son personales y todos los demás (78%) son productivos, de vivienda y de micro crédito. Sabía que casi el 40% de las operaciones son a más de un año a pesar de que las captaciones no son de esa dimensión. Sabía usted que en este período se incorporaron 20.000 clientes nuevos cada mes (!) y ahora hay casi tres millones de personas y empresas vinculadas con el sistema financiero.


Esto ha sido posible hacerlo porque hay información que ayuda al país, que permite defender a la gran mayoría y colabora en la lucha contra la informalidad. Curiosos lo datos, pero ciertos. Esto es economía transparente de beneficio colectivo que combate a las minorías que se esconden en el sigilo y la mala privacidad.


DESTACADOS


En los últimos cinco años se incorporaron 20.000 clientes bancarios cada mes. Ya son tres millones.



Colaboración

Editorial Diario EL COMERCIO

Diciembre 26 del 2007

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