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Inquietudes nacionales

El Embajador ecuatoriano en los Estados Unidos ha comentado que el TLC con ese país no será posible en el 2004. ¿No es peligroso esta postergación?


Es muy difícil terminar este expediente en el año en curso. Las conversaciones avanzarán lo que permitan los acuerdos puntuales o sectoriales, pero pienso que no se llegará a su firma.


Creo que al tema hay que mirarlo desde varios ángulos: en la perspectiva interna ¿Está listo el Ecuador para mantener negociaciones aceleradas? Me parece que no. Son evidentes los problemas y limitaciones incluso para determinar la forma de encarar el proceso. Si bien existe un negociador, no está definida la manera de integrar a los representantes de toda la sociedad a este arbitrio. Además, y esto posiblemente es lo mas delicado, muchos dirigentes empresariales y sociales, no tienen conocimiento ni visión sobre la complejidad de los temas a discutirse. El gobierno por su parte da señales de desentendimientos en temas sustantivos, a lo que se añaden los llamados “contenciosos previos” que son políticas nacionales, o Convenios Internacionales que requieren o una modificación o una solución, pero en cualquier caso anticipada. Desde esta óptica “la pelota está en nuestra cancha” y requerirá de un lapso para su atención, por supuesto si ello es aceptable y posible.


Con esta perspectiva, una negociación pausada, pero firme ayuda a “comprar tiempo” al país mientras logra articular una posición en los temas sustantivos y halla una configuración a la forma de encararlo. La parte negativa de esta visión es la pérdida de presión sobre toda la sociedad que, conociéndola, dilataría, como siempre, la búsqueda oportuna de posiciones de negociación.


Llevado el análisis desde el punto de vista norteamericano, si entiendo bien la autorización del fast track-vía rápida- impone una fecha de inicio-90 días desde la notificación del gobierno al Congreso de los EEUU que ya está corriendo- y supone un plazo para su ejecución-hasta fines del 2005-, la tradición indica que mientras se vean posiciones constructivas y progresos en la búsqueda de acuerdos, el gobierno norteamericano respaldará el proceso, y de ser adecuado pedirá una ampliación de la vigencia de este mecanismo.


El factor especial que debe introducirse en el análisis es el hecho de que en noviembre de este año se elige al nuevo Presidente de los EEUU así como a buena parte del Congreso, lo cual a no dudarlo mantendrá a la organización política con dedicación prioritaria en este campo.


Mirado el proceso en esta óptica aparece la posibilidad de una dilatoria en la conclusión de un consenso bilateral. El riesgo potencial estaría en la circunstancia de un triunfo del candidato demócrata-Kerry posiblemente-, quien podría cambiar la posición norteamericana hacia una postura mas protectiva, opción que obliga al país a indagar en profundidad sobre las convicciones del senador alrededor del TLC para acoplar la estrategia ecuatoriana a un esquema conceptual y de tiempo que asegure resultados a nuestro favor.


También es dable pensar que el dirigente demócrata puede tener menos resistencias en su bloque parlamentario para la aprobación del tratado. Estas interrogantes hay que irlas evaluando para la formulación y cambios en la estrategia nacional.


Al poner en la balanza las dos perspectivas nacionales de encarar los diálogos, me inclinaría por sostener una posición activa de negociación que lleve adelante las conversaciones en un horizonte que no genere cambios en la visión de este convenio por parte de los interlocutores, o si los hay, nos favorezca.


Cómo es posible entender los continuos cambios de Ministros en la cartera de Agricultura? ¿Esto significa que no tenemos rastros de una política de Estado o de gobierno en esta materia?


No la hay y a este ministerio se lo ha utilizado para atender compromisos políticos antes que impulsar políticas de recuperación productiva.


En los últimos gobiernos el problema bananero ha concentrado buena parte de la atención de los ministros. La Ley que obliga la fijación de precios entre distintos actores del sector privado ha desquiciado la gestión pública de algunos de los secretarios de estado, que en la práctica ha demostrado ser inútil y contraria al sentido de una economía de mercado.


El propio gobierno ha explicado las razones de su descontento con el ministro defenestrado, que no son otras que no haber apoyado a los productores frente a los exportadores, entre los cuales se encuentra un dirigente opositor.

Nadie va a encontrar una solución estable, porque no existe. La vía para descongestionar este embotellamiento es promoviendo la existencia de mas exportadores, hecho que no es fácil ya que a algunos no les fue bien en esa búsqueda pues los mercados mundiales están controlados por pocas comercializadoras de frutas. Pero no hay otra vía.


¿Dónde quedan los demás productos y actividades agropecuarias? En un plano secundario, por lo menos en estos tiempos. No hay una agenda que fije objetivos, señale el papel del Estado y de sus instituciones. En ese punto, me temo que el BNF está nuevamente bajo una dirección politizada que le ocasionará daños adicionales a su estructura funcional y financiera, retroceso lamentable luego de la recuperación alcanzada con el Ministro Plaza y el Gerente Terán.


¿Es positivo y existe suficiente disponibilidades presupuestarias para producir otros despidos masivos como el que sucedió en el Banco Central?


Entiendo que si lo tienen en este caso específico. La verdad es que desde la incorporación oficial del dólar como moneda de curso legal, el Banco Central perdió casi todas sus obligaciones y funciones. Lo que es indispensable preservar es todo el equipo técnico que se ha formado y trabaja ahí ya que es la institución que nutre de información económica veraz con amplia cobertura conceptual.


Para otras instituciones públicas no existen recursos presupuestarios en términos representativos. Si se desea aplicar un plan de esta naturaleza se requiere financiamiento específico.


¿Qué lectura tiene la decisión gubernamental de continuar ubicando en puestos técnicos o de requerimientos profesionales a militares en servicio pasivo?


Siguen vigentes los compromisos políticos sin beneficio de inventario. Se nombra por nombrar, cumpliendo apetitos partidarios o por vinculo con el ejecutivo. Es una muestra más de la carencia de equipos técnicos y de la poca importancia que el gobierno asigna al papel de las instituciones y empresas públicas en la vida diaria del país. Es un camino que desinstitucionaliza al Estado.¿A esto se llama democracia?


Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Febrero 19 del 2004

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