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Inquietudes nacionales

¿Cuál es la lógica de la resolución del CONAREN de congelar los salarios públicos por dos años? ¿Cuándo se empieza a pagar la deuda social?


Controlar el gasto público y mantener una política económica que reduzca las incertidumbres colabora con los objetivos sociales y, no son, como se cree posiciones antagónicas. Alguien puede decirnos ¿de dónde saldría el dinero para pagar el valor de los aumentos salariales? ¡Más impuestos! ¡No pagar la deuda pública! ¿Así se asegura un país con futuro? Acaso no leemos todos los días que el Presupuesto del 2004 tiene, a pesar del congelamiento de la masa salarial que no es lo mismo que congelamiento de salarios, un déficit que obligará a endeudarse, y aún así no entendemos la lógica de controlar los gastos.


El aumento persistente del gasto público ha sido el factor desestabilizante de mayor incidencia en la historia económica moderna. Las decisiones políticas de ajustar remuneraciones, conceder asignaciones, financiar proyectos locales sin el respaldo de ingresos tributarios permanentes han sido las causas de los repetidos programas de ajuste. El endeudamiento público, que tanto comentario genera por sus incidencias en las cuentas fiscales, es uno de los productos de esta política de dilapidación de recursos públicos. Con la dolarización, es indispensable además de inevitable cambiar esta forma de conducir las finanzas públicas para darle al país la oportunidad de sostener un sistema, durante un lapso razonable que le permita reconstruir fuentes de trabajo y con ello mejorar el bienestar colectivo.


No hay ejemplo de política económica exitosa con un Estado dispendioso que gasta siempre más de lo que tiene, o que incumple sus compromisos. Hay que hacer un esfuerzo no sólo de controlar el monto del gasto sino por mejorar su calidad, y para eso se requiere incorporar mecanismos de rendición de cuentas que permitan a la sociedad conocer a donde van a parar los dineros de los contribuyentes.


En el tema de los salarios públicos, las normas de revisión deben ser muy similares a las que corresponden a las actividades privadas: vinculadas con el rendimiento y los resultados que ofrezca su trabajo. El Estado debe incorporar el concepto de productividad al sistema de remuneraciones y eliminar los ajustes generales que no ofrecen ningún valor agregado o mejora de los servicios públicos.


¿Cuáles son los parámetros de la negociación del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. ¿Cuál es su contenido? ¿Es del país o sólo de los sectores privados? ¿No es peligroso un convenio bilateral?


Las referencias más cercanas son el acuerdo bilateral entre Chile y los EEUU y, el conseguido en estos días con varios países centroamericanos. El contenido abarca un espectro amplio de temas que van desde las negociaciones de comercio exterior con sus complejidades sobre aranceles, para-arancelarios como subsidios, cupos, cuotas, controles sanitarios, y pasan por los campos ambientales, de patentes y marcas, tecnológicos, de servicio de telecomunicaciones, financieros, control de corrupción y lavado de dinero, sistemas de contratación pública, política de inversiones, derechos laborales, control aduanero y reglas de origen, solución de controversias entre estados.


Este enlistamiento de los principales aspectos de la negociación demuestra una complejidad que rebasa el campo puramente privado. Se someten a discusión políticas públicas relativas al manejo de la contratación y adquisición de bienes, la política laboral en la cual la ocupación de menores es un tema sensible, los servicios públicos, en fin una nutrida gama que tienen que ver con el papel del Estado en la sociedad.


Respecto a los riesgos de la negociación bilateral, es evidente el enorme desbalance entre las partes que coloca al país en desventaja y con serias limitaciones en su capacidad de conseguir condiciones razonables, lo cual nos lleva a apoyar la posición de una negociación conjunta de los cuatro países andinos. Esta opción también tiene sus limitaciones en especial por las diferencias que existen en las políticas económicas, pero no queda otra alternativa y hay que jugarla. Para eso se requiere un equipo maduro de negociación y una posición nacional consolidada de apoyo al proceso.



¿Que efectos en el campo económico y social puede ofrecer el cambio político que experimentó el gobierno?


De inicio se podría esperar un mejor ambiente de trabajo si el Presidente modifica su conducta pública y abandona esa postura reiterada de rectificaciones que tanto daño ha hecho. La exclusión de familiares y colaboradores de baja preparación es otro condicionante de los efectos futuros. Está por verse la consistencia del nuevo equipo con la política económica en ejecución, pero el cambio ha sido recibido auspiciosamente.



Al parecer mejoran las perspectivas económicas para el 2004; sin embargo hay ambiente de medidas de ajuste. ¿Cuándo volverá el equilibrio, si ya alcanzamos el ritmo promedio de 1998?


Hasta donde se conoce no habrá medidas de ajuste en el 2004, especialmente si el mercado petrolero mundial se mantiene en las condiciones actuales y si el programa de licitación de los campos de Petroecuador tiene éxito.


La llave maestra del futuro nacional está centrada en la dinámica del sector petrolero. Si se recupera la producción perdida de Petroecuador, se licitan los nuevos campos descubiertos y se arreglan los diferendos con las inversionistas privadas, la proyección de crecimiento y estabilidad nacional es promisoria.


Está pendiente la solución de las empresas de distribución eléctrica y de telecomunicaciones cuyos procesos de entrega de las administraciones a empresas privadas se ha dilatado.


Es de esperar que la ejecución presupuestaria se realice en un marco de austeridad que permita alcanzar la meta de inflación. Todo esto, y el desarrollo simultáneo del proceso de negociación con los EEUU, pueden configurar un ambiente de recuperación de confianza y credibilidad en el país.



En el debate sobre un posible Tratado de Libre Comercio la prioridad sin duda son los subsidios agrícolas que mantienen los Estados Unidos; sin embargo, que otros capítulos merecen igual atención.


Todos los temas son difíciles. Cada uno tiene su propia complejidad, aunque la revisión del universo arancelario y la programación de la desgravación es posiblemente el aspecto que requiera mayor reflexión pues se trata de un proceso de apertura que exige estándares internacionales de competitividad y no tiene retorno. El mantenimiento del régimen de preferencias del ATPA de manera indefinida es otro punto vital de la negociación.



Para el año 2004 existen buenas perspectivas económicas ¿Cuáles son los principales puntos que debe tener una agenda mínima de gobernabilidad, para aprovechar esa circunstancia positiva?


Así como se ve a la política económica sostenida en principios que apuntalan una tendencia de mayor producción, en el campo puramente político la visión está influenciada por la serie de desaciertos que acumuló el gobierno durante todo su primer año de gestión. En esta nueva etapa, la misión debería centrarse en sostener la política económica, completar las decisiones de modernización del Estado y abandonar esa postura política de constante provocación por sus incongruencias.


Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Diciembre 23 del 2003

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