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Inquietudes nacionales

¿Qué explicación existe para que el gobierno afirme que hay un superávit y al mismo tiempo admita que hay deudas por pagar de 720 millones de dólares?.


De entrada, sin antecedentes, es muy difícil entender esto. Ojalá la explicación que se intenta a continuación esclarezca la temática, para lo cual se han obtenido los últimos datos recogidos por la misión del FMI. Debemos empezar por señalar que los conceptos económicos se deben manejar con mucha discreción y cuidado. Hay que precisar a cuál se refiere uno para saber su significado, alcance y limitaciones. En este caso, las autoridades están utilizando el indicador denominado “superávit global” de todo el sector público no financiero. En otras palabras, las cifras son agregadas, incluyen al IESS, las entidades descentralizadas y excluyen a los bancos públicos y por alguna razón que no entiendo a las empresas eléctricas y telefónicas. En segundo lugar, se excluyen del cálculo de ese déficit, todos los atrasos, en especial los llamados “domésticos” que en el 2002 se estiman en 541 millones de dólares, y que sumados a los externos llegan a los conocidos 722 millones.


Lo que nos interesa es ver lo que ocurre en el Presupuesto del Estado y la situación de la caja fiscal que es el elemento causal básico de los ajustes, pues al realizar un análisis en base a la consolidación del sector público se pierde de vista las necesidades del Estado, que atraviesa por una situación crítica frente a instituciones y empresas públicas con excedentes. Al sumar todo se producen compensaciones que no permiten ver con claridad la fenomenología. Unas instituciones tienen superávit que neutralizan numéricamente los déficit de otras.


Empecemos por señalar que la exclusión de los 722 millones del cálculo del déficit tiene dos razones: la primera porque una parte de esta mora es por incumplimiento en la cancelación de las amortizaciones de capital de deuda externa y metodológicamente no forma parte de los gastos presupuestarios sino del “financiamiento”, al igual que los desembolsos no son parte de los ingresos corrientes. Entonces, no asoma como “déficit global”, pero si es parte de otro concepto que se llama “déficit de caja” o “necesidades de caja”. La segunda razón de este tratamiento está dada por el desconocimiento del tipo de compromisos “domésticos” incumplidos. El gobierno no ha esclarecido esto y el entrante le solicitó dejar sin efecto todos aquellos que no tienen ingresos asegurados. La liquidación final lo sabremos en pocos días más y si se confirma que estos rubros son asignaciones pendientes, gastos asumidos y no es amortización de capital, deberán incorporarse al cálculo del déficit global y adicionarse al presupuesto del 2003 como obligaciones de caja pendientes del 2002.


Para seguir limpiando las cuentas y llegar al objetivo de ver sólo el Presupuesto del Estado, hay que cuestionar la inclusión del IESS pues sus recursos no son públicos y por lo tanto deben sacarse del cálculo fiscal. En este caso aportan con un superávit operativo de 490 millones de dólares. De otro lado, la incorporación de las eléctricas es pertinente, pues el subsidio lo paga el Presupuesto. La cifra dada por el Fondo de Solidaridad en estos días de 100 millones de pérdida en este año y una acumulada de 450 millones también se reflejará en los resultados del 2002 y la gestión del 2003.


Si nos paramos en este punto para no complicar mas la explicación, vemos que el “déficit global” del Presupuesto como está hoy, se lo podría calcular de la siguiente manera: Al “superávit global” de todo el sector público de 215 millones le quitamos los 490 millones del IESS, le sumamos los 100 millones de las eléctricas y nos da 375 millones. Ese sería el “déficit global”, que sumado a los 722 millones de atrasos externos y domésticos, da un total de 1.097 millones de “necesidad de caja”. Esta es la cifra que resume la dimensión del desbalance (5.2% del PIB). Aquí estamos suponiendo que las entidades descentralizadas están en equilibrio y que los atrasos actuales se mantienen como obligaciones que tendrán que cubrirse en el 2003.


Como quiera que se lo vea, esta cifra demuestra que la salud de las finanzas públicas está resquebrajada. No nos parece adecuado justificarlas mediante comparaciones con situaciones anteriores. Es deber de cada gobierno cumplir con sus responsabilidades.


Al parecer la situación mundial mantendrá altos precios internacionales del petróleo. ¿De qué manera los excedentes pudieran ir a fortalecer la inversión petrolera de Petroecuador?


Mientras la situación fiscal esté desequilibrada, los ingresos de esta entidad pública seguirán limitados por las necesidades de la caja fiscal. Las inversiones de rehabilitación de los campos de producción y las de desarrollo de los nuevos campos, en especial del ITT, depende de la política de promoción de inversión extranjera. Es más, las necesidades financieras son tan grandes que incluso con una posición fiscal razonablemente equilibrada, no hay posibilidad real de explotar la riqueza hidrocarburífera bajo control de esa entidad estatal. Para cerrar la respuesta: con precios altos o bajos del petróleo la alternativa es la misma.


Los organismos seccionales cuentan con mecanismos que les permitirá acceder directamente a sus asignaciones presupuestarias. ¿No afectará esta situación al flujo de la caja fiscal?


Si bien este sistema reduce notablemente el palanqueo y las presiones por obtener los recursos presupuestados o que son de ley, su aplicación en estos momento genera mas dificultades a la caja fiscal. La política presupuestaria tiene más inflexibilidad. ¿Por qué el gobierno saliente aprobó esto al final de su mandato?.


Hasta qué límite el próximo gobierno podrá levantar barreras arancelarias que ampare a la producción nacional y no nos suceda lo que le pasó a Argentina que vio desmantelada toda la industria nacional.


Ese no es el camino de solución. Mejor manejo macroeconómico, en especial fiscal, búsqueda de ventajas competitivas y adelantos en productividad son las vías de solución sostenibles. Con protección no se resuelve el problema. Esa vía sirve muy poco.


La inclusión de los efectos de las políticas cambiarias, como un factor separado que no busca protección sino compensación, si es un elemento clave en las relaciones comerciales con los países de monedas sin curso internacional.


Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Diciembre 27 del 2002

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