Prevenir y no lamentar

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Es mejor un mal arreglo que un buen juicio. Mas vale una de rojo que cien de amarilla.


Pues bien, estos conocidos refranes populares casi siempre están ausentes de las decisiones políticas. Parecería que cuando se manejan responsabilidades públicas se pierde la percepción de la oportunidad, se dilapida el tiempo, y si se trata del valor de los activos nacionales con mucha facilidad se los dispendia o por lo menos se los utiliza sin un sentido de prioridad. Los ejemplos abundan, y lo mas doloroso es que las lecciones duras, que además son tremendamente injustas por sus resultados sociales, no se las absorbe para ejercer rectificaciones. Nos entra por una oreja y nos sale por la otra.


En este año el país ha visto con estupor lo que hay atrás de una expansiva política de gasto público. Se repitió una vez mas la vieja historia de las últimas décadas. Quienes creen que no ha existido tanta prodigalidad sólo tienen que mirar la multiplicación de la deuda pública. Pues bien, los resultados de tanta disipación, hecha sin ninguna programación, ya se ven también en las fuentes generadoras de ingresos públicos. Petroecuador ha dejado de producir y exportar mas de cuatro millones de barriles de petróleo que le hubieran significado no menos de 80 millones de dólares al país. La balanza comercial perdió esos ingresos, lo que significa casi el 1% del PIB. El Gobierno tampoco recibió los recursos. Cosechó lo que su propia visión inmediatista le ofreció, y esa pérdida la heredará el Presupuesto del 2003 al que se lo quiere adobar con un precio coyunturalmente alto de petróleo. ¿De donde va a sacar los 4.000 millones de dólares que se requiere para aumentar la producción, si ni siquiera se le da a Petroecuador lo mínimo para mantener los actuales?. ¿Qué pasaría si el precio del petróleo regresa a 7 dólares?. Y con estos resultados, no se entiende las razones para generalizar los conflictos con los productores privados a niveles que traen consigo mas dolores de cabeza. El Editorial de El Comercio advierte sobre la necesidad de tomar iniciativas gubernamentales para resolver los problemas y su poca predisposición de hacerlo preventivamente empaña el ambiente de inicio del nuevo régimen.


Son nueve meses de darle y darle al tema de la austeridad, incluso el Gobierno envió una reforma fiscal que es vital para apuntalar el Fondo de Estabilización petrolero porque el actual es insuficiente; sin embargo, de pronto aparece en el Congreso una ley que tiene claras connotaciones de inconstitucionalidad. Se trata del proyecto interpretativo del Décimo Cuarto sueldo que ocasionaría mas carga fiscal sin financiamiento. Si hasta ahora no se ha podido adecuar los gastos al nivel compatible con un programa que genera confianza porque los recortes no llegan a un punto consistente, cómo se entiende que existan representantes nacionales que remen en dirección contraria


La dolarización exige mayor competitividad y por ley se quiere aumentar los gastos de producción. ¿Quién explica esto?. En economía de mercado no se fijan precios por decreto. El Estado debe asegurar que la competencia sea una realidad, mientras da ejemplo de ser consistente con sus finanzas. Cuando comprenderemos esto. Después decimos que el modelo no vale.


Colaboración Editorial

DIARIO EL COMERCIO

Septiembre 12 del 2002